Las Islas Canarias viven mirando al mar. Sus habitantes conocen la belleza de la inmensidad, pero también los riesgos de la travesía y la fuerza de las tormentas. Precisamente a partir de esa experiencia cotidiana, el Papa León XIV dirigió un mensaje profundo en su viaje Apostólico a España. Recordó una frase de san Agustín que sigue resonando con fuerza siglos después: “Nadie puede cruzar el mar de este siglo a menos que la cruz de Jesucristo lo lleve en brazos”.
Durante su llegada a las Canarias, el Papa invitó a los fieles a dejarse sostener por la cruz de Cristo y a construir una civilización del amor










