En un estadio Bernabéu ensordecedor, León XIV pidió a los católicos de Madrid que consideraran la acogida de los catecúmenos "no como una excepción, sino como la norma de la misión", el 8 de junio de 2026. "La bondad, incluso de unos pocos, puede vencer el miedo de muchos", aseguró, abogando también por una pastoral más imbuida de sinodalidad, esa dimensión participativa de la Iglesia.
Para su último compromiso del día, el Papa llegó al estadio Santiago Bernabéu, acompañado por una multitud de entusiastas seguidores en las calles de Madrid. Dentro del legendario estadio del Real Madrid, fue recibido en un ambiente que recordaba a una gran noche de Champions League por 80.000 representantes de las parroquias de la capital. Tras un largo recorrido por el campo en el papamóvil, el Papa se dirigió a una tribuna donde escuchó canciones, mostrando gran alegría y entrega, e incluso cantando él mismo durante algunas de las interpretaciones.
También escuchó breves y entusiastas testimonios de fe de un sacerdote, una pareja de inmigrantes peruanos, el padre de dos hijos discapacitados y un joven que había sido bautizado recientemente, visiblemente conmovido por los aplausos que recibió en el estadio.
"Aquí está la música del Evangelio, con su ritmo contagioso", exclamó el Papa en su discurso, describiendo una Iglesia en Madrid que "conmueve el corazón" y que "ha marcado un gol para siempre" con esta vigilia de oración. "La bondad de unos pocos puede vencer el temor de muchos", afirmó, exhortando a los fieles a ser "como una Biblia abierta" para que "la Palabra de Dios se encuentre en sus rostros y en sus vidas".
"El amor, en efecto, es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa", proclamó.
En su discurso ante el cardenal arzobispo José Cobo Cano, describió a los madrileños como "un pueblo que ama la música y la danza" y se alegró al ver que la diócesis aprende "el arte de la polifonía, es decir, la diversidad dentro de la unidad".
"Nuestros corazones necesitan cantar, es decir, interpretar los acontecimientos y las situaciones celebrando con los demás el significado que revelan", afirmó, explicando que este era el profundo sentido de la liturgia como "un gran memorial de la historia que nos salvó".
"Vuestra alegría será contagiosa si, de una emoción pasajera, se convierte en un estado de ánimo duradero, un sentimiento profundo que renueva a las personas, a los grupos y a la comunidad diocesana", afirmó el pontífice. Reiteró el llamado del Papa Francisco, en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium (2013), a compartir la "alegría del Evangelio" con quienes nos rodean.
Un enfoque pastoral centrado en dar la bienvenida a los nuevos miembros de la congregación
El Papa enfatizó que el testimonio del Evangelio debe desatar "las mejores energías de una humanidad bombardeada por imágenes y palabras, pero sedienta de justicia y de verdad". En un contexto marcado por un importante resurgimiento de conversiones de adultos en Europa, particularmente en España, subrayó que "es posible volver a la fe o descubrirla por primera vez en la edad adulta". Sobre este punto, León XIV pidió a los católicos que acogieran a estos nuevos conversos "no como una excepción, sino como la norma de la misión".
"El bautismo realmente transforma vidas", afirmó el pontífice. A través de este sacramento, explicó, "una gran parte de lo que ya existía [en cada persona] se transforma" y se pone "al servicio del bien común", pero sin que "esto conduzca jamás a la uniformidad".
Un alegato a favor de la sinodalidad en las parroquias

En este contexto, León XIV enfatizó la importancia de la sinodalidad, esa dimensión de discernimiento espiritual y participación de todos los miembros de la Iglesia Católica, particularmente destacada durante el pontificado de su predecesor, sobre todo para la evangelización de "grandes centros urbanos" como Madrid. Solicitó que los concilios parroquiales y diocesanos "transformaran la sensibilidad de cada individuo mediante una escucha más profunda de lo que el Espíritu dice a la Iglesia", considerando un "pecado" reducir estas asambleas "a meras formalidades administrativas".
El Papa animó especialmente a los sacerdotes a ver el discernimiento comunitario como una oportunidad que enriquecerá y consolará su ministerio. "Es el Espíritu, en realidad, lo que nos falta cuando reducimos la vida eclesial a una rutina donde todos permanecen aferrados a sus hábitos y roles", insistió, reconociendo que esto a veces puede causar "conflicto".
La música de las ciudades
"Para llegar al corazón de la ciudad, debemos cultivar la conciencia de que la verdad es sinfónica y siempre nos trasciende, cultivar el deseo de encontrar al Resucitado que siempre está delante de nosotros, que nos precede, y que tal vez ya esté presente donde aún no lo hemos buscado", afirmó, refiriéndose a un "punto de inflexión histórico" en curso.
Sin esto, insistió, "no puede haber evangelización". También exhortó a los fieles de Madrid a aprender "el arte espiritual de la atención", sin el cual la proclamación del Evangelio corre el riesgo de convertirse en una "repetición impersonal" ineficaz que conduce a "frustración y desconfianza". Por lo tanto, "¡Nada os turbe, nada os espante!", exclamó citando a la santa española, Teresa de Ávila.
León XIV contrastó la "comunión en la diversidad" que ofrecía la Iglesia con el "proyecto totalitario y puramente humano" de Babel en el Antiguo Testamento, donde los constructores de una torre destinada a alcanzar el cielo "terminaron sin comprender a su prójimo".
"Por eso es tan importante no dispersarnos ni encerrarnos, cada uno de nosotros, en el grupo o entorno donde ya nos sentimos seguros, entre gente que siempre canta la misma melodía", afirmó. Por el contrario, abogó por los intercambios "entre personas de carne y hueso, en relaciones laborales e interacciones cercanas".
Programa del martes
Al finalizar este encuentro, el pontífice regresó a la nunciatura para pasar la noche, su última en Madrid. Está previsto que abandone la capital al día siguiente, tras una reunión a las 10:20 h con los voluntarios que se movilizaron para su visita. Posteriormente, se dirigirá al aeropuerto internacional de Madrid para volar a Barcelona, donde se espera su llegada a las 12:30 h. Por la tarde, visitará la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia a las 13:05 h para celebrar la Liturgia de las Horas, y luego se dirigirá al Estadio Olímpico de Montjuïc a las 19:45 h para una vigilia de oración.










