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Cómo acompañar a tu hijo en su proceso terapéutico 

niña en terapia
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Karen Hutch - publicado el 08/06/26
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Si piensas que es momento de que tu hijo inicie un proceso terapéutico -o ya lo está llevando a cabo- y te preguntas cómo acompañarlo, una especialista comparte sus consejos con Aleteia

La salud mental de los hijos debe ser siempre una prioridad, por lo que es imprescindible estar pendiente de cualquier situación o señal en su comportamiento que demuestre la necesidad de inciar un proceso terapéutico. Una especialista en terapia infantil nos explica cuándo es momento de llevar al psicólogo a tu hijo y cómo acompañarlo.

Antes, es importante comprender que la terapia infantil es un tipo de intervención psicológica en el cual los niños pueden tener un mejor bienestar emocional y social, además de ser un medio para mejorar su conducta.

Los niños y la terapia

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La psicóloga infantil, Sonia Rivera, explicó a los padres, lectores de Aleteia, cuándo es necesario llevar a un hijo a terapia: 

"La clave está en observar los cambios. El principal indicador es cuando notamos modificaciones en su conducta o emociones que se mantienen de forma constante durante varios días".

Además, explicó cuáles son las señales en tres grandes áreas importantes en la vida del pequeño:

En casa: cambios drásticos en sus rutinas (como resistencia para dormir solos o dificultades para seguir el ritmo del día), aislamiento, apego excesivo que antes no mostraba, o una intensidad inusual en emociones como la tristeza o la irritabilidad.

En la escuela: baja en el rendimiento escolar o reportes de conducta.

Las maestras son nuestras grandes aliadas, observa la experta, ya que sus observaciones en el aula son una brújula invaluable que no debemos pasar por alto.

Ante transiciones de vida: mudanzas, pérdidas, un duelo o cambios en la dinámica familiar.

¿Qué pueden hacer los padres de familia?

Muchos niños llegan a pensar que ir al psicólogo significa que "hicieron algo malo". Por eso es importante ser cuidadosos en cómo presentamos la terapia. Para ello, Sonia explicó algunos puntos que pueden poner en práctica los padres, desde el primer día de terapia. 

1Hablar con la verdad

Es muy común que, por temor o por no saber cómo abordar el tema, los papás les digan a sus hijos que van con una "doctora" o una "maestra". Sin embargo, lo ideal es darles el contexto correcto desde el inicio. 

Podemos explicarles con naturalidad que irán con un psicólogo: un profesional cuyo trabajo es ayudarles a entender sus emociones, a sentirse mejor y a encontrar soluciones a lo que les cuesta trabajo. La honestidad genera seguridad.

2Comprender que un trabajo en equipo

El espacio terapéutico es solo una hora a la semana, el verdadero cambio se sostiene en casa. Para que el proceso sea exitoso, necesitamos que los padres se involucren activamente: que pregunten todas sus dudas sin temor a ser juzgados, que hablen con honestidad sobre la dinámica familiar y, sobre todo, que lleven a la práctica los ajustes y herramientas propuestas en las sesiones.

3No interrogar a tu hijo después de su terapia

hijos - acompañar- padres

Aunque la especialista explicó que es completamente normal que los padres tengan dudas sobre qué actividad hizo su hijo, recomienda no interrogarlo, ya que el espacio de terapia debe ser un lugar seguro para el niño. 

Los padres pueden mostrar interés, sin presionar, con preguntas como: 

"¿Cómo te sentiste hoy con tu psicóloga?"

"¿Hubo algo que te gustó mucho de la sesión de hoy?"

"Si tienes ganas de platicarme algo de lo que hicieron, aquí estoy para escucharte".

4Acudir a terapia como familia

En estos casos, Sonia recomienda que los padres o hermanos también pueden acudir a sesiones de terapia con el fin de generar vínculos como herramienta para sanar. Cuando hay apertura por parte de la familia, hace su función como la de "un motor que acelera y sostiene el cambio". Además compartió que cuando la familia se une para acompañar, el proceso fluye de manera más fácil y eficaz. 

La terapia puede convertirse en un espacio de esperanza y crecimiento no solo para el niño, sino también para toda la familia. 

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