Haciendo referencia a la historia de España en varias ocasiones, el Papa León XIV pidió el fin de la "retórica divisiva y polarizadora" durante su encuentro con las autoridades españolas el 6 de junio de 2026 en el Palacio Real de Madrid. Ante una audiencia de varias decenas de miembros del gobierno, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, el Papa explicó que había venido a España para "fomentar [...] una renovada fidelidad entre los creyentes" y "una reconciliación [...] entre las diferentes fuerzas dentro de esta nación".
Antes del discurso del Papa, el rey Felipe VI rindió homenaje a los numerosos misioneros españoles que han servido y siguen sirviendo a la Iglesia Católica en todo el mundo, haciendo hincapié en "el dolor causado por los casos de abuso que no son, ni pueden ser, representativos de la vasta comunidad eclesial".
"Vuestra claridad y firmeza, que también deseo reconocer, son esenciales en el proceso de sanación del daño infligido: son esenciales para las víctimas, para los fieles, para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto", subrayó el rey, elogiando la formación científica del Papa.
Entre el público congregado bajo el esplendor dorado del palacio real para escuchar a León XIV, además de la familia real, se encontraban el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y varios de sus predecesores, entre ellos Mariano Rajoy, José María Aznar y Felipe González. Entre los líderes políticos presentes figuraba Santiago Abascal, líder del partido ultraderechista Vox .

El Papa León XIV recordó la arraigada tradición católica de España, evangelizada hace dos milenios por el apóstol Santiago el Mayor: "Este antiguo vínculo entre la fe cristiana y esta tierra, sin menoscabar la multifacética identidad de vuestro pueblo, ha marcado profundamente su cultura", subrayó el Papa. Destacó especialmente las "expresiones de fe popular" en todo el país, que constituyen una "verdadera dramatización de la salvación".
"Vengo a vosotros para confirmar, animar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una mayor reconciliación y cooperación entre las diversas fuerzas de esta nación", explicó el Papa a las autoridades del país. España atraviesa un proceso de secularización significativo, y las tensiones habituales caracterizan las relaciones entre la Iglesia y el Estado.
Una era que "aspira profundamente a la paz"
La historia de este país demuestra que "no es la cultura de la confrontación, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad", continuó el pontífice. León XIV señaló que, si bien algunos consideran su mensaje de paz "ingenuo" o "provocador", "resuena en quienes no se limitan a ideologías preconcebidas". Afirmó que nuestra época "aspira profundamente a la paz", a pesar de sus desequilibrios y conflictos.
"Lo desconocido es lo que más nos asusta, provocando en muchos una confusión mental y una oleada de emociones", declaró el Papa número 267. Ante esta tendencia en la vida pública, hizo hincapié en la necesidad de hombres y mujeres que "perciban la luz en la oscuridad".
Tras advertir sobre "la tentación de ganar popularidad avivando las llamas de la polarización", León XIV insistió en la necesidad de "una cultura de la interioridad, una educación libre y de calidad" y la "trascendencia". "La Iglesia Católica está al servicio de esta sed del corazón humano", declaró.
Combatir la retórica divisiva: una "vocación específica de Europa"
"Insto a todos […] a abandonar la retórica que divide y polariza su realidad social y su historia", declaró el obispo de Roma. Pasar "de simplificaciones estériles a una apreciación fructífera de la complejidad" es "una vocación específica de Europa", añadió. Este es Wel regalo que el Viejo Continente puede ofrecer al mundo si quiere seguir siendo jovenW".
El papa número 267 animó a la gente a "apreciar la complejidad" y a "estudiarla", rechazando al mismo tiempo los "enfoques basados en la identidad que pretenden explicarlo todo". Esta tendencia puebla el mundo "de fantasmas y enemigos", un reflejo que caracteriza a "aquellos que tienen una gran historia a sus espaldas", según el sucesor de Pedro.
Dirigiéndose a los numerosos líderes políticos presentes, León XIV hizo hincapié en la necesidad de un "salto cualitativo" en las inversiones en la sociedad civil, en lugar de en la seguridad. La sociedad civil, afirmó, "madura aprendiendo a avanzar junto a los demás". Refiriéndose a la historia de España, recordó que durante la presencia del islam en la península ibérica, "se hicieron intentos por crear un espacio de encuentro" y que "no solo hubo enfrentamientos".
Construir Europa "como un regalo para toda la familia humana"
Citando al santo español Ignacio de Loyola, el pontífice explicó que "es en las pruebas y los fracasos donde es posible repensarlo todo". "Lo mismo puede decirse de las 'novedades' que nos preocupan hoy", animó.
Tras felicitar a las autoridades españolas por su "constante compromiso con la paz y la solidaridad entre los pueblos", León XIV les instó a "cultivar también el diálogo y la amistad entre ellos". Finalmente, hizo un llamamiento a "impulsar el proceso de la Unión Europea" construyéndola no "en oposición a otros", sino "como un regalo para toda la humanidad". Fue en el mismo salón donde León XIV pronunció este discurso donde el rey Juan Carlos firmó el tratado de adhesión de España a las Comunidades Europeas el 12 de junio de 1985.
Tras este encuentro, el Papa se dirigió a la Nunciatura Apostólica, donde se alojará durante su visita a Madrid. Después de un almuerzo privado, visitará el proyecto social CEDIA 24 Horas a última hora de la tarde. Este sábado por la noche, participará en una vigilia de oración con jóvenes madrileños en la Plaza de Lima.











