Hablar de santa Juana de Arco es entrar en una historia donde se mezclan fe, guerra, política y valentía. Fue una adolescente campesina que aseguró escuchar la voz de Dios, terminó liderando tropas francesas durante la Guerra de los Cien Años y murió condenada a la hoguera con apenas 19 años. Siglos después, la Iglesia la canonizó como santa y Francia la convirtió en símbolo nacional.
Su historia mezcla guerra, fe, política y una de las rehabilitaciones más sorprendentes de la historia cristiana









