La Biblia no es un adorno, es una de la fuentes de la Iglesia católica para evangelizar. Veneramos y creemos en la Sagrada Escritura de la misma manera que en la Tradición y el Magisterio, porque a través de la Biblia, Dios habla a los seres humanos y nos da su Palabra, viva y eficaz.
El canon: los libros de la Biblia
Ahora bien, si la tienes en casa y nunca la has leído, conviene comenzar a conocerla, así es que, desmenucemos su estructura.
En primer lugar, la Biblia no es solo un libro, sino que está compuesta de varios libros. El Catecismo de la Iglesia católica nos instruye al respecto:
En segundo lugar, el canon de la Biblia está dividido en dos partes: Antiguo Testamento - anterior a Cristo - y Nuevo Testamento - a partir de Cristo - :
"Comprende para el Antiguo Testamento 46 escritos (45 si se cuentan Jr y Lm como uno solo), y 27 para el Nuevo (cf. Decretum Damasi: DS 179; Concilio de Florencia, año 1442: ibíd.,1334-1336; Concilio de Trento: ibíd., 1501-1504)" (CEC 120).

Los 46 libros del Antiguo Testamento son:
Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel, los dos libros de los Reyes, los dos libros de las Crónicas, Esdras y Nehemías, Tobías, Judit, Ester, los dos libros de los Macabeos, Job, los Salmos, los Proverbios, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, la Sabiduría, el Eclesiástico, Isaías, Jeremías, las Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás Miqueas, Nahúm , Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías para el Antiguo Testamento; (CEC 120)
Y estos, los 27 del Nuevo Testamento:
los Evangelios de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan, los Hechos de los Apóstoles, las cartas de Pablo a los Romanos, la primera y segunda a los Corintios, a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, la primera y la segunda a los Tesalonicenses, la primera y la segunda a Timoteo, a Tito, a Filemón, la carta a los Hebreos, la carta de Santiago, la primera y la segunda de Pedro, las tres cartas de Juan, la carta de Judas y el Apocalipsis para el Nuevo Testamento (CEC 120).
¿Por dónde comenzar?
Lejos de iniciar por el Génesis - primer libro de la Biblia - , los expertos recomiendan empezar por el evangelio del san Marcos, por una sencilla razón: fue el primero que se escribió. De ahí, continuamos con Mateo, Lucas y Juan. En seguida, Hechos de los Apóstoles, las cartas de san Pablo, las de san Pedro, Santiago y san Juan. El Apocalipsis puede esperar.
Después, sigue el Antiguo Testamento, comenzando con el profeta Isaías y luego los demás. Aquí hacemos un breve comentario: hay profetas mayores y profetas menores, no porque unos sean más importantes, sino porque sus escritos son más extensos.
La razón por la que se recomienda empezar con los Evangelios la explica el Catecismo:
"Los Evangelios son el corazón de todas las Escrituras «por ser el testimonio principal de la vida y doctrina de la Palabra hecha carne, nuestro Salvador»" (DV
18).
En ellos encontramos la vida y enseñanzas de Jesús, además, lo que los Apóstoles predicaron como tradición oral y que los escritores sagrados escribieron "escogiendo algunas cosas de las muchas que ya se transmitían de palabra o por escrito, sintetizando otras, o explicándolas atendiendo a la situación de las Iglesias, conservando por fin la forma de proclamación, de manera que siempre nos comunicaban la verdad sincera acerca de Jesús» (DV 19) (CEC 126).
Toda la Biblia es Palabra de Dios
Después, bien se pueden leer los demás libros del Antiguo Testamento, teniendo en cuenta que "La unidad de los dos Testamentos se deriva de la unidad del plan de Dios y de su Revelación. El Antiguo Testamento prepara el Nuevo mientras que éste da cumplimiento al Antiguo; los dos se esclarecen mutuamente; los dos son verdadera Palabra de Dios" (CEC 140).
Así pues, toma tu Biblia, hojéala, repasa cada parte; si te parece bien, ponle separadores que identifiquen cada libro y comienza a leerla. Recuerda que es el mismo Dios quien te hablará, alimentando tu alma cn su Palabra.










