Antes de llamarse Pablo VI, su nombre era Giovanni Battista Montini. Fue un hombre intelectual, sensible a los desafíos del mundo contemporáneo y protagonista de una etapa histórica crucial para la Iglesia: el Concilio Vaticano II. Su pontificado tuvo reformas, viajes históricos, momentos de tensión y una constante búsqueda de diálogo entre la fe y la sociedad moderna. Pero detrás de las decisiones y documentos, también existía un pastor consciente de las heridas y preguntas del ser humano contemporáneo.
El Santo Padre que guió a la Iglesia en uno de los momentos decisivos del siglo XX y llevó el diálogo de la fe al mundo moderno









