La liturgia siempre ha sido un "motor de evangelización" porque "se ha encarnado en las formas culturales de cada época", declaró León XIV durante la audiencia general del 27 de mayo de 2026. Si bien abogó por la continuación de la renovación litúrgica derivada del Concilio Vaticano II, reiteró la imposibilidad de que "alguien añada, sustraiga o modifique nada en materia litúrgica por iniciativa propia".
Alrededor de las 10 de la mañana, el Papa llegó a la Plaza de San Pedro en el papamóvil, donde miles de fieles lo esperaban, dispuestos a soportar el calor del verano para escucharlo. El pontífice continuó su ciclo de conferencias sobre el Concilio Vaticano II (1962-1965), y en particular sobre la lectura de la constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, con la que se promulgó la reforma de la liturgia católica latina en 1963.
Inspirándose en las enseñanzas del Concilio, pero también en el magisterio de Pío XII, el Papa subrayó que la Iglesia Católica es un "organismo vivo", llamado a crecer "incluso en materia de liturgia sagrada". Hizo hincapié en la profunda necesidad de renovar las formas rituales que se había sentido durante el Concilio, al tiempo que, junto con Benedicto XVI, abogó por evitar una "torpe oposición entre tradición y progreso".
El Papa explicó cómo el Concilio distingue en la liturgia "una parte inmutable, por ser de institución divina", y "partes sujetas a cambios" que evolucionan con el tiempo. Recordó que tales cambios "se han producido constantemente a lo largo de los siglos para permitir la participación fructífera de los fieles", porque el culto "se ha encarnado en las formas culturales de cada época", pero también porque ha influido en esas formas.
La reforma litúrgica no compromete la comunión
"La liturgia ha sido, durante siglos, una fuerza motriz de la evangelización", afirmó León XIV. Instó a renovar "esta energía en la continuidad de la auténtica y viva tradición católica", con el objetivo central de "introducir a los creyentes en la plenitud de la verdad".
El Papa también hizo hincapié en que esta evolución debe darse de forma natural para no perturbar a los fieles. Reiteró que el Concilio desaconsejó que se añadiera, se suprimiera o se modificara nada en materia litúrgica por iniciativa propia. El progreso litúrgico, insistió, "no compromete en absoluto la comunión eclesial", sino que "busca confirmarla y fomentarla".
El Papa exhortó a los sacerdotes y a todos los que preparan las celebraciones litúrgicas a "mantener siempre este respeto por los textos y las disposiciones de la liturgia". Esto, explicó, es una "actitud interior de apertura y confianza en Dios", pero también una "fidelidad constante a la comunión eclesial".










