La visita del Papa León XIV a España, del 6 al 12 de junio de 2026, será la primera de un pontífice al país en casi 15 años, ya que el Papa Francisco nunca lo visitó. Sin embargo, esta nación, profundamente arraigada en el catolicismo, ha sido visitada cinco veces por Juan Pablo II y tres veces por Benedicto XVI.
Juan Pablo II
1982: Una señal para la transición democrática
Dado que Pablo VI nunca visitó España, el primer viaje de un papa al país fue el de Juan Pablo II, del 31 de octubre al 9 de noviembre de 1982. Este largo viaje, así como la celebración del Mundial de Fútbol unos meses antes, constituyó un paso fundamental en la apertura internacional y la transición democrática que comenzó en el país tras la muerte de Franco.
Recibido en Madrid por el rey Juan Carlos I, el Papa hizo hincapié de inmediato en el carácter pastoral de su viaje. Durante diez días recorrió gran parte del país, tierra de muchos santos. Además de la capital española, a la que regresaba cada noche para evitar tomar partido en las tensiones en torno a la autonomía regional, visitó Ávila, Salamanca, Toledo, Sevilla, Granada, Zaragoza, Montserrat, Barcelona, Valencia y Santiago de Compostela.
Este viaje estuvo marcado por varios temas principales: la defensa de las raíces cristianas de Europa, la unidad de la Iglesia española y la reconciliación nacional.
1984: un paso hacia Latinoamérica
Juan Pablo II regresó a España en octubre de 1984 para hacer una escala en Zaragoza, de camino a una gira por Puerto Rico y la República Dominicana, siguiendo la misma ruta que recorrió Cristóbal Colón.
Esta visita de 15 horas se centra en el santuario mariano de Nuestra Señora del Pilar, un importante centro de devoción española. El Papa destaca el papel misionero de España en la historia del catolicismo y la importancia de la Virgen María en la espiritualidad popular.
Esta visita fue también un momento simbólico para las relaciones entre Roma y la Iglesia española. Juan Pablo II animó a los obispos a apoyar la rápida modernización del país sin abandonar los valores religiosos tradicionales.
Recibido por el primer ministro socialista Felipe González, Juan Pablo II no eludió las tensiones entre el gobierno y la Iglesia católica en temas delicados como el aborto, el divorcio y la libertad de educación. "La Iglesia respeta la justa autonomía de las realidades temporales, pero también pide que se respete su libertad para que pueda ayudar a los fieles a pensar según su conciencia", insistió el pontífice polaco.
1989: Jornada Mundial de la Juventud en Compostela
En agosto de 1989, Juan Pablo II regresó a Santiago de Compostela por segunda vez, tras su visita en 1982, esta vez para la IV Jornada Mundial de la Juventud. La ciudad gallega se convirtió en punto de encuentro de cientos de miles de jóvenes católicos de todo el mundo. El santuario de Santiago Apóstol simbolizó la peregrinación, la transmisión de la fe y la unidad europea, en un momento en que, durante el verano de 1989, se vislumbraban los inicios del Telón de Acero que había dividido a Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Durante esta visita, Juan Pablo II desarrolló su visión de una "nueva evangelización" para una Europa que consideraba en proceso de secularización. Este viaje también contribuyó a fortalecer el prestigio de la Jornada Mundial de la Juventud, que durante su pontificado se había convertido en un importante encuentro para la juventud católica cada dos o tres años.
1993: Sevilla y Huelva
El viaje de junio de 1993 se organizó en torno al Congreso Eucarístico Internacional de Sevilla y al quinto centenario de la evangelización de América, en Huelva, cerca del pueblo desde donde Cristóbal Colón zarpó hacia el Atlántico. Juan Pablo II reflexionó sobre el papel histórico de España en la expansión del cristianismo al Nuevo Mundo, al tiempo que hizo un llamamiento a una evangelización que respete a los pueblos y las culturas.
El Papa también destacó la importancia de la Eucaristía en la vida cristiana y la responsabilidad de los católicos ante los cambios sociales contemporáneos.
2003: Canonizaciones en Madrid
El último viaje de Juan Pablo II a España tuvo lugar en mayo de 2003 en Madrid. A pesar de su ya delicada salud, el Papa insistió en presidir la misa de canonización de cinco beatos españoles. Su sufrimiento y sus dificultades para hablar conmovieron profundamente a los fieles españoles, quienes sabían entonces que probablemente sería la última visita del pontífice al país.
Al afirmar que "la espiral de violencia, terrorismo y guerra engendra odio y muerte" y denunciar "todas las formas de nacionalismo exacerbado", Juan Pablo II reafirmó su compromiso con la España católica y advirtió sobre la erosión de los valores cristianos en la Europa contemporánea. Este último viaje puso fin a más de veinte años de estrechas relaciones entre el papa polaco y España.
Benedicto XVI
2006: Encuentro Mundial de las Familias en Valencia
El primer viaje de Benedicto XVI a España tuvo lugar los días 8 y 9 de julio de 2006 en Valencia, con motivo del Quinto Encuentro Mundial de las Familias. Este viaje, la tercera visita internacional de Benedicto XVI tras las realizadas a Alemania y Polonia, se desarrolló en un clima político tenso. El gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero estaba implementando entonces varias reformas sociales que la Iglesia Católica cuestionaba, en particular en lo referente al matrimonio entre personas del mismo sexo y la educación.
En sus discursos, el pontífice alemán hizo hincapié en la familia como unidad fundamental de la sociedad y animó a los católicos españoles a defender la transmisión de la fe. Las celebraciones congregaron a varios cientos de miles de participantes y demostraron que España seguía siendo uno de los principales centros del catolicismo europeo. El viaje también contribuyó a dar a conocer el estilo de Benedicto XVI, más teológico y menos carismático que el de Juan Pablo II, pero muy atento a las cuestiones culturales y espirituales.
2010: Compostela y Barcelona
Los días 6 y 7 de noviembre de 2010, Benedicto XVI regresó a España para realizar una doble visita a Santiago de Compostela y Barcelona. En Compostela, durante el Año Jubilar, se presentó como un "peregrino entre peregrinos" e hizo un llamamiento a Europa para que redescubriera sus raíces cristianas. Su discurso siguió la línea de las reflexiones ya desarrolladas por Juan Pablo II sobre la identidad espiritual del continente europeo.
En Barcelona, Benedicto XVI consagró la basílica de la Sagrada Familia, la obra maestra inacabada del arquitecto Antoni Gaudí. La ceremonia otorgó al evento una relevancia mundial y subrayó el interés del Papa por el diálogo entre fe, belleza y cultura. El viaje, precedido por manifestaciones del movimiento LGBT y la extrema izquierda, también estuvo marcado por la crítica del Papa al relativismo y la secularización de la Europa contemporánea.
2011: Jornada Mundial de la Juventud en Madrid

Del 18 al 21 de agosto de 2011, Benedicto XVI participó en la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. El cardenal Antonio María Rouco Varela, entonces arzobispo de la capital española, se convirtió en el primer obispo en ser anfitrión de dos JMJ: estuvo en funciones en Santiago de Compostela durante la JMJ de 1989.
Más de un millón de jóvenes de todo el mundo participaron en las celebraciones, a pesar del intenso calor y de varias manifestaciones hostiles organizadas por movimientos laicos españoles, en el contexto del auge del movimiento de los "indignados".
A su llegada, el Papa explicó que había venido para animar a los jóvenes a fundamentar sus vidas en la fe cristiana. El momento más impactante del viaje fue la multitudinaria vigilia de oración en la base aérea de Cuatro Vientos, interrumpida por una violenta tormenta. Benedicto XVI optó por permanecer con los jóvenes a pesar del mal tiempo: la serenidad del Papa, desaliñado pero mostrando humor y aplomo ante la tormenta, contribuyó en gran medida a suavizar su imagen pública al final de su pontificado.
Francisco: la oportunidad perdida
Por su parte, el Papa Francisco, aunque argentino y por lo tanto hispanohablante, nunca visitó España, a pesar de varios planes. En marzo de 2015 se consideró una visita de un día a Madrid, pero fuentes indican que las frustraciones expresadas por obispos de otras grandes ciudades españolas irritaron al Papa, quien prefirió esperar una iniciativa conjunta del episcopado español.
Sin embargo, tenía mucho interés en visitar las Islas Canarias de camino a un hipotético viaje a Latinoamérica, con el objetivo de ofrecer su apoyo a los numerosos migrantes del archipiélago, pero también de rendir homenaje a la Iglesia local. De hecho, las Islas Canarias son la única gran comunidad católica visitada por un papa entre las islas del océano Atlántico, mientras que Juan Pablo II había visitado las Azores, Madeira —dos territorios portugueses— y Cabo Verde. León XIV, por lo tanto, retomó este proyecto, pero lo integró en una gira más amplia por España, comenzando en Madrid para establecer explícitamente que se trataba de una visita de Estado.
Debido a la ausencia de un viaje a España durante el pontificado del Papa Francisco, esta visita de León XIV será la primera del reinado de Felipe VI, quien ascendió al trono en 2014. De hecho, fue su padre, Juan Carlos I, quien recibió las ocho visitas papales anteriores. Según una fuente cercana a la familia real, salvo imprevistos, el exmonarca, actualmente exiliado en los Emiratos Árabes Unidos, no participará en la bienvenida a León XIV, pero su esposa, la reina Sofía, sí estará presente.












