separateurCreated with Sketch.

La torre de Babel, según el Papa, en su nueva encíclica

BABEL TOWER
whatsappfacebooktwitter-xemailnative
Mónica Muñoz - publicado el 26/05/26
whatsappfacebooktwitter-xemailnative
León XIV compara -en Magnifica Humanitas, su nueva encíclica- la situación actual del mundo con la torre de Babel y la actitud de Nehemías

La esperada encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV se dio a conocer el lunes 25 de mayo, en la cual destaca el papel de la Inteligencia Artificial en la sociedad actual. Y en su introducción, toma dos figuras interesantes: la torre de Babel y Nehemías.

El futuro del mundo ante las cosas nuevas

El Santo Padre presenta algunas preguntas que le preocupan: ¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblos? Y como respuestas ofrece dos imágenes bíblicas: la torre de Babel y Nehemías.

1La torre de Babel y la Inteligencia Artificial

León XIV escribe:" Para responder a estas preguntas y discernir cómo vivir con responsabilidad en la era de la IA" evoca dos imágenes bíblicas: "La construcción de la torre de Babel (cf. Gn 11,1-9) y la reconstrucción de los muros de Jerusalén (cf. Ne 2-6)" que tiene como protagonista a Nehemías.

Es en el libro del Génesis donde leemos la primera historia. "El relato de Babel se sitúa en los orígenes de la humanidad, inmediatamente después de las genealogías de los hijos de Noé". Los seres humanos que habitaban la llanura de Senaar, deciden construir una ciudad y una torre "cuya cúspide llegue hasta el cielo" (Gn 11,4).

Su objetivo era perpetuar su nombre y ser famosos, antes de ser dispersados por la tierra. Sin embargo, se olvidan de Dios. Por eso, el relato narra que Dios baja y confunde las lenguas porque es una obra "sustentada por una uniformidad que elimina la diversidad y que, en lugar de la comunión, elige la homogeneización".

"Cuando la ciudad se edifica sobre el orgullo y la pretensión de bastarse a sí misma, la comunicación se rompe, las lenguas se confunden y los seres humanos ya no se comprenden. El resultado no es la unidad, sino la dispersión". El resultado es terrible: Se "sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios" (MH 8).

2El contraste de Babel: Nehemías

Por otro lado, León se refiere a Nehemías. Luego del exilio babilónico, "una parte del pueblo ha regresado a Jerusalén, pero la ciudad sigue en ruinas, las murallas se han derrumbado y las puertas han sido quemadas" (cf. Ne 1-2). Entonces Nehemías, "un judío al servicio del rey persa Artajerjes, recibe la noticia del desastroso estado de la ciudad de sus padres".

La actitud de Nehemías es lo contrario a Babel: "Antes de actuar, ayuna, reza e intercede por el pueblo; luego pide permiso al rey para regresar a Jerusalén y, una vez allí, examina en silencio los lugares destruidos". Convoca a las familias y, organizados y juntos, gracias al trabajo de todo el pueblo y uniendo talentos y habilidades, reconstruyen las murallas. "Es una obra que tiene a Dios en el centro y reconstruye los vínculos incluso antes que las piedras".

Destaca el papa que "la antigua Jerusalén recupera así un lenguaje común, no el de la uniformidad, sino el de la comunión: la armonía que nace cuando cada uno asume su parte y todo el pueblo reconoce que su fuerza viene del Señor" (MH 8).

El Espíritu Santo nos interpela

 Surge entonces la relación con el tiempo actual:

"A la luz de estas dos imágenes, el Espíritu Santo hoy nos interpela acerca de nuestra relación con la tecnología y con la revolución digital en curso. Los descubrimientos científicos son un talento entregado a la humanidad para que lo haga fructificar (cf. Mt 25,14-30). La tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común; pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias".

En este contexto, el decisión está "entre construir Babel o reconstruir Jerusalén: entre un poder que pretende dominar el cielo y un pueblo que, en presencia de Dios, se pone a trabajar unido para levantar de nuevo las murallas de la convivencia fraterna" (MH 9).

Su Santidad pide que "Evitemos, por tanto, el “síndrome de Babel”: la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único —incluso digital— capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos".

Porque "este es el riesgo de la deshumanización —construir el futuro excluyendo a Dios y reduciendo al otro a un medio—, una tentación antigua y siempre nueva, que hoy también toma un rostro técnico". Por eso, es mejor que elijamos "el camino de Nehemías", que "pone de relieve el valor del trabajo compartido para hacer que la ciudad de Dios sea un lugar seguro para los exiliados que regresaron".

Reconstruir es reconocer la pluraridad

Así mismo, "reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad de voces y visiones que a veces recuerda la dispersión de las lenguas, existe, sin embargo, una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad", orientando "la acción hacia Dios, para que, bajo su luz, el pluralismo no se disperse en el desorden, sino que, en la práctica de la sinodalidad, se convierta en el espacio en el que la humanidad recupere sus cimientos sólidos y su fin último".

Finalmente, León XIV hace una petición:

"Con ánimo de pastor y de padre, pido a todos que detengan la construcción de la enésima Babel y que unan fuerzas para edificar en el bien, para que la humanidad nunca pierda su propia belleza y el mundo pueda reconocer una vez más, en el corazón del ser humano, el lugar donde Dios desea habitar" (MH 16).

¿Te ha gustado leer este artículo? ¿Deseas leer más?

Recibe Aleteia cada día.