Después de la Ascensión de Jesús ocurrió algo curioso: el Espíritu Santo no descendió inmediatamente sobre los discípulos. Pasaron diez días entre la subida de Cristo al cielo y la llegada de Pentecostés. ¿Por qué esperar? ¿Qué ocurrió durante ese tiempo? Para la Iglesia, esos días no fueron un vacío, sino una preparación espiritual que transformó a un grupo de discípulos temerosos en la Iglesia que anunciaría el Evangelio al mundo.
Entre la Ascensión y Pentecostés hubo un tiempo de espera, oración y preparación que sigue teniendo sentido para los cristianos hoy









