Cuando leemos la Biblia, aparecen medidas que hoy suenan extrañas: talentos, siclos, estadios… y especialmente los famosos “codos”. El arca de Noé, el templo de Salomón y hasta la altura de gigantes bíblicos fueron descritos usando esta medida. Pero ¿por qué la Escritura utiliza “codos” y no metros o centímetros?
Más allá de una curiosidad histórica, esta antigua forma de medir también revela algo sobre la vida cotidiana del pueblo bíblico y la manera concreta en que Dios entra en la historia humana.









