Entre llevar a los hijos a la escuela, trabajar, atender pendientes del hogar y acompañar a padres que envejecen, miles de adultos viven atrapados entre dos generaciones. A este fenómeno se le conoce como "generación sándwich", una realidad cada vez más común que plantea desafíos emocionales, económicos y espirituales.
La generación sandwich

Básicamente, las personas que pertenecen a dicha generación, adquieren responsabilidades que se dividen en dos vertientes distintas, de manera ascendente, es decir con sus padres y por otro lado, de manera descendente con los hijos. Estas responsabilidades, no son únicamente de cuidado, sino que en muchas ocasiones son también de manera económica, emocional y hasta la ayuda en trámites médicos o legales, finalmente en decisiones familiares.
El cansancio silencioso
La generación sándwich, al tomar las responsabilidades mencionadas, adquieren un peso significativo, pues de manera casi invisible comienzan a sentirse agotados, culpables, insuficientes y emocionalmente divididos, pues no saben a quién darle prioridad o piensan que no alcanzan a estar en todo y cubrir todas las necesidades de su familia.
El cansancio que se va acomulando de manera silenciosa, ocasiona un descuido, tanto en el área espiritual, como también física y mentalmente al no descansar o tener tiempo para sí mismos y finalmente en el matrimonio.
Una generación que aprende el valor del cuidado
La cultura actual exalta la independencia, pero la generación sándwich recuerda que la vida humana siempre necesita de otros. Por lo tanto, más allá del cansancio y de las responsabilidades que ocupan la agenda, también nos recuerda que acompañar a dos generaciones, es también crecer en paciencia, en servicio, empatía, gratitud y compasión.
Por lo que es una generación que nos da esperanza y nos ha enseñado que debemos tratar con amor y respeto a nuestros padres, sin descuidar a nuestros hijos, quienes ahora pasan a ser prioridad.
Es una generación que inclusive, prepara a los hijos, pues ellos crecen viendo el cuidado con el que son tratados sus abuelos, la importancia del sacrificio y cómo responder ante la necesidad que algún miembro de la familia presente sin ser indiferentes.
¿Cómo evitar el desgaste emocional?
Aquí te compartimos algunos consejos que te ayudarán a mantener el equilibrio entre la familia y tu vida personal.
1Aprende a pedir ayuda

Hay momentos en los que no podemos estar solos con toda la carga de actividades. Y no está mal reconocer que necesitamos una mano extra con los niños o bien con los padres.
Puedes delegar tareas y pedir ayuda a tus hermanos para dividirse las actividades con sus padres, así como también buscar redes de apoyo.
2Dejar de romantizar el agotamiento
Estar ocupado no significa estar bien, en ocasiones también es necesario tener un momento de descanso, cuidar de uno mismo también es un acto de amor por los demás. Ya que de esta manera podremos recobrar las energías y estar bien para los demás.
3Reserva espacios personales
Dedica un tiempo no solo para descansar, sino también para hacer actividades que te gusten y que te nutran. Desde una visita al Santísimo, hasta tener un hobbies o salir a comer con amigos, etc.
La importancia de volver a valorar a la familia con límites sanos
La generación sándwich quizá no aparece mucho en conversaciones públicas, pero sostiene silenciosamente a millones de familias. En medio del cansancio, su realidad también recuerda algo esencial: el amor auténtico muchas veces se vive en lo cotidiano, en el cuidado paciente y en la entrega que rara vez recibe aplausos.











