En muchas comunidades católicas, las fiestas patronales no se entienden sin campanas, música… y fuegos artificiales. La pirotecnia forma parte del paisaje religioso y cultural de numerosos países, especialmente en América Latina y España. Sin embargo, en años recientes también han aumentado las preguntas sobre sus riesgos, impacto ambiental, accidentes y afectaciones a personas y animales.
En Amatitán, Jalisco, el pasado jueves 14 de mayo se presentó una explosión causada por el uso de pirotecnia en una fiesta parroquial. El accidente causó la muerte de una mujer y dejó 13 personas heridas, 6 de ellas de gravedad.
Ante lo ocurrido, la Arquidiócesis de Guadalajara emitió el siguiente comunicado:
"Ante este hecho que provoca tanto dolor, reiteramos los lineamientos en la Arquidiócesis de Guadalajara al respecto.
No alentamos esta forma de celebrar las fiestas patronales. Hay otras expresiones de gozo para llevarlas a cabo que no ponen en riesgo la integridad de los fieles. Y si se ha de usar pirotecnia, por los usos y costumbres de la comunidad, que sea bajo la estricta supervisión de Protección Civil y siguiendo los reglamentos de las autoridades municipales".








