Un turista siempre tiene la oportunidad de vivir la cultura del encuentro, concepto que el Papa Francisco usaba constantemente para referirse a una manera de vivir en la que no solo vamos “viendo sino mirando, no sólo oyendo sino escuchando, no sólo cruzándonos con las personas sino parándonos con ellas”
A decir del Dicasterio para la Evangelización, el turismo puede contribuir significativamente a reconstruir relaciones y en la manera de relacionarnos, sosteniéndose en tres pilares fundamentales.
Cuidado de la creación
En la última Jornada Mundial del Turismo 2025 el Dicasterio invitó a que la contemplación de la belleza natural, conduzca al cuidado de la casa común.
Alejandro Pérez Nájera, quien es Doctor en Gestión de Desarrollo, señala la importancia de informarse sobre las características del lugar que se visita, y la posibilidad de acudir a un operador turístico con principios de cuidado del entorno. Costa Rica, por ejemplo, es un lugar afamado por poseer políticas que disminuyen el impacto ambiental.
Y aunque algunos destinos calificados como sostenibles pueden resultar de costos elevados, Nájera señala que es posible “encontrar comunidades que ofrecen servicios turísticos a precios accesibles. Ahora - aclara - quizás la problemática principal es que no tienen las comodidades que a veces la gente quisiera poder encontrar como en un turismo de lujo” y ello dependerá del balance personal del turista.
“Tenemos entornos donde se puede disfrutar de la naturaleza, sin dañarla y son lugares muy bonitos, donde uno va a conectar, por ejemplo, con una caminata por los montes. Existe el turismo ecológico, comunitario, o uno que no siempre se reconoce, el deportivo” añade.

Cuidado de la cultura y comunidad
“El turismo también ofrece la oportunidad de conocer gente y puede mejorar las relaciones entre los pueblos al fomentar el respeto mutuo y la solidaridad” comunicó el dicasterio. Sin embargo, también puede resultar contraproducente cuando no se reconoce la dignidad individual y colectiva de la comunidad:
“Podemos ver algunos lugares donde no se respetan las tradiciones, a las personas se les ve como si fueran una curiosidad, no se les contempla como una sociedad con usos y costumbres, ni se les trata con el respeto que merecen” reconoce Nájera.
En cambio, el turismo caracterizado por la esperanza es vía de encuentro, diálogo y de comprensión mutua, que fomenta una visión más amplia de la realidad.
“Podemos informarnos de cuáles son las cosas que sí podemos hacer y cuáles son las cosas que no podemos hacer, respetar las tradiciones y costumbres de la comunidad. Todos participamos en la creación de soluciones y del diseño de turismo”
Justicia necesaria para los trabajadores del sector
Ante la masificación turística en algunos lugares, es evidente la aparición de condiciones injustas e incluso humillantes para empleados, turistas y operadores. Ello exige intervenciones adecuadas y turistas conscientes de que "un salario justo es el fruto legítimo del trabajo" (Catecismo de la Iglesia Católica, 2434)
“Por ejemplo en México, casi el 9% de lo que se produce en todo el país depende del turismo. Y estamos hablando de que al menos 3 millones de personas trabajan en el sector. Muchas veces no se les retribuye adecuadamente a las personas, se les explota o reciben pagos mínimos”
Sin embargo, resalta, hay proyectos tecnológicos que contribuyen a la organización de la masividad, como fue el caso de Croacia, país que tras ser sede de las grabaciones de la serie Game of Thrones, implementa un sistema para distribuir a los turistas en recorridos programados con jornadas justas para los operadores.










