La santidad rara vez nace en aislamiento. A lo largo de la historia de la Iglesia, muchos santos fueron acompañados, corregidos, inspirados o guiados por otros santos. Algunos descubrieron en sus discípulos futuros evangelizadores; otros reconocieron talentos que cambiarían el pensamiento cristiano para siempre. Estas historias muestran que Dios también obra a través de quienes ayudan a otros a acercarse más a Él.
Entre los grandes santos hubo maestros, amigos y guías espirituales que los ayudaron a descubrir su vocación









