Durante su visita a La Sapienza, Universidad de Roma, la mañana del 14 de mayo de 2026, el Papa habló extensamente sobre la paz. Recibido con un cálido aplauso por los estudiantes, entre ellos jóvenes recientemente evacuados de la Franja de Gaza, el Papa expresó su especial preocupación por los riesgos asociados al uso de la Inteligencia Artificial en el ámbito militar. Instó a los jóvenes a "recuperar un auténtico sentido de propósito" y también manifestó su compasión por los estudiantes que sufren angustia debido a la presión por rendir al máximo.
El Papa, que afirmó venir "con corazón de pastor", elogió los esfuerzos de la comunidad universitaria en favor de "las personas con menos recursos económicos", mencionando a "las personas con discapacidad, los presos y quienes han huido de zonas de guerra".
Asimismo, destacó la colaboración con la Diócesis de Roma para "la apertura de un corredor humanitario universitario desde la Franja de Gaza". El rector subrayó la presencia en el salón de jóvenes recientemente evacuados de Gaza, quienes fueron recibidos con un entusiasta aplauso.
"Lo que está ocurriendo en Ucrania, en Gaza y los territorios palestinos, en el Líbano, en Irán, describe la evolución inhumana de la relación entre la guerra y las nuevas tecnologías en una espiral de aniquilación", lamentó el Papa. Subrayó que la universidad, por el contrario, le debe "¡un radical 'sí' a la vida!". "¡Sí a la vida inocente, sí a la vida joven, sí a la vida de los pueblos que claman por paz y justicia!", exclamó.
Al igual que su predecesor, el Papa Francisco, quien solía hacerlo, el Papa señaló el desconcierto de los jóvenes ante "un mundo tristemente desfigurado por las guerras y la retórica bélica". Frente a la tentación de crear enemigos, la universidad debe distinguirse por "el cuidado de la complejidad y el sabio ejercicio de la memoria".
Haciendo referencia tanto al pacifismo de sus predecesores como al rechazo a la guerra consagrado en la Constitución italiana, el Papa instó a "una alianza espiritual con el sentido de la justicia que habita en el corazón de los jóvenes, con su vocación de no confinarse a ideologías ni fronteras nacionales".
El Papa expresó su alarma ante el aumento del gasto militar mundial. "No llamemos 'defensa' a un rearme que incrementa las tensiones y la inseguridad, empobrece las inversiones en educación y salud, socava la confianza en la diplomacia y enriquece a élites indiferentes al bien común", declaró el Papa. Asimismo, instó a que el desarrollo de la inteligencia artificial, tanto en el ámbito civil como en el militar, "no exima de responsabilidad a las decisiones humanas ni exacerbe la tragedia de los conflictos".
Respondiendo a las "preocupaciones" de los jóvenes

El Papa habló extensamente sobre su compasión y preocupación por los estudiantes, para quienes "el futuro aún está por escribirse". "Cuando el anhelo de la verdad se convierte en una búsqueda, nuestra audacia en el estudio da testimonio de la esperanza de un mundo nuevo", explicó el Papa, citando el ejemplo de San Agustín, "quien fue un joven atormentado". "Él también cometió graves errores, pero no perdió nada de su pasión por la belleza y la sabiduría", concluyó el Papa.
León XIV, sin embargo, se centró en la "cara triste" que a veces adopta la "ansiedad". "No debemos ocultar que muchos jóvenes están pasando por dificultades", señaló. "Todos atravesamos momentos difíciles; algunos, sin embargo, pueden sentir que nunca terminarán", lamentó el pontífice, observando que la precaria salud psicológica de muchos jóvenes "depende cada vez más del chantaje de las expectativas y la presión por rendir".
"Esta inquietud espiritual que sienten muchos jóvenes nos recuerda que no somos la suma de nuestras posesiones, ni materia reunida al azar en un cosmos silencioso", señaló, haciendo hincapié en la "dignidad particular" inherente a cada persona. "¡Somos un deseo, no un algoritmo!", insistió el pontífice.
Hacia una "alianza educativa" entre la Iglesia y la universidad
"La enseñanza es una forma de caridad, al igual que debería serlo ayudar a un migrante en el mar, a una persona pobre en la calle o a una conciencia atormentada", declaró también León XIV, dirigiéndose más específicamente al profesorado.
"Se trata de amar siempre la vida humana en toda circunstancia, apreciando su potencial, para llegar al corazón de los jóvenes sin centrarnos únicamente en sus conocimientos", enfatizó el exprofesor de matemáticas. "El conocimiento, de hecho, no solo sirve para alcanzar metas profesionales, sino también para discernir quiénes somos", señaló el pontífice, haciendo un llamado a "una nueva alianza educativa" entre la Iglesia y esta universidad.
El obispo de Roma había sido recibido previamente en la capilla universitaria. En un breve discurso a los presentes, entre los que había jóvenes musulmanes, el Papa comentó que "quien busca, quien estudia, quien busca la verdad, al final busca a Dios, se encontrará con Dios, encontrará a Dios precisamente en la belleza de la creación en sus múltiples formas".
El Papa también señaló que esta universidad es "la más grande de toda Europa". Fundada por el Papa Bonifacio III en 1303, pero actualmente bajo el control del Estado italiano, esta universidad cuenta con más de 120.000 estudiantes matriculados en sus diversos programas y más de 8.500 profesores.
"Seamos todos constructores de paz en el mundo", declaró el Papa a los estudiantes reunidos afuera, antes de partir. En el libro de visitas, León XIV recordó "la importancia de la búsqueda de la verdad y el gran valor del estudio para descubrir lo que Dios quiso dar a todos, en la creación del hombre y la mujer a su imagen y semejanza".
Esta cálida bienvenida del Papa León XIV tuvo lugar más de dieciocho años después de la cancelación de la visita de Benedicto XVI. La visita del pontífice alemán, prevista para el 17 de enero de 2008 con motivo de la inauguración del año académico, fue cancelada debido a la oposición de 67 profesores que lo criticaron por un discurso que había pronunciado en el mismo lugar en 1990, en el que había dado a algunos la impresión de justificar la condena de Galileo.











