El cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, confirmó que la ordenación no autorizada de obispos por la Sociedad de San Pío X constituía "un acto cismático", en una breve declaración publicada el 13 de mayo de 2026. Afirmó que el papa León XIV oró para que los miembros de este movimiento integrista, opuesto al Concilio Vaticano II, "reconsideren la gravísima decisión que han tomado".
En esta declaración, el prefecto argentino reitera "lo que ya se comunicó" a la FSSPX en febrero pasado, luego de que ésta anunciara su intención de ordenar a varios obispos. Estas ordenaciones episcopales, insiste, "no cuentan con el correspondiente mandato papal". Tienen un precedente histórico: el 30 de junio de 1988, el arzobispo Marcel Lefebvre, fundador de la FSSPX, consagró ilegalmente a cuatro obispos en Écône, Suiza, en contra de los deseos de Roma. Todos los obispos participantes fueron posteriormente excomulgados.
Es al Motu proprio –decreto– Ecclesia Dei, publicado por el Papa Juan Pablo II dos días después de estas consagraciones, al que se refiere el Cardenal Fernández cuando declara que tales ordenaciones son “un acto cismático”, es decir, una separación formal de la Iglesia Católica, lo cual la FSSPX refuta. Además, recuerda que “la adhesión formal al cisma constituye una grave ofensa contra Dios y conlleva la excomunión prevista por el derecho canónico”.
El cardenal Fernández añade, por último, que el papa León XIV, que no se ha reunido con la dirección de la FSSPX, "sigue pidiendo en sus oraciones al Espíritu Santo que ilumine a los dirigentes de la Sociedad de San Pío X para que reconsideren la gravísima decisión que han tomado".
Según una fuente del Vaticano, esta comunicación es un último intento de reconciliación por parte de la Santa Sede a medida que se acerca la fecha de las ordenaciones: el 1 de julio.










