Tanto en la Iglesia oriental como en la occidental, el tiempo de Pascua ofrece una oportunidad única para reflexionar sobre el don del Bautismo en la Misa de los domingos y lo que significa para la vida del cristiano.
Para los católicos romanos, los sacerdotes suelen destacar el «Asperges» (rito de la aspersión) al comienzo de la misa durante el tiempo pascual, recordando las aguas del bautismo al rociar agua bendita sobre la congregación.
En Oriente, el bautismo ocupa un lugar aún más central con una serie de domingos que destacan milagros concretos que Jesús realizó o encuentros que tuvo con personas y con el agua.
Domingo del paralítico
El tercer domingo después de Pascua se conoce tradicionalmente como el «Domingo del Paralítico» y se centra en la curación por parte de Jesús de un hombre paralítico que no había sido sanado en el estanque de Betesda (Juan 5, 1-9).
La Eparquía Católica Bizantina de Phoenix explica:
"Los iconos suelen representar el estanque con forma de cruz, el mismo diseño que se utilizaba en las antiguas pilas bautismales, lo que subraya el aspecto espiritual del milagro".
Domingo de la Samaritana
El cuarto domingo después de Pascua se conoce como el "Domingo de la mujer samaritana" y tiene como tema el encuentro de Jesús con la mujer samaritana junto a un pozo (Juan 4, 4-42).
Los iconos de este acontecimiento representan igualmente un pozo que se asemeja a una pila bautismal, lo que vuelve a poner de relieve que Jesús es el agua viva en la que encontraremos la salvación.
Domingo del ciego de nacimiento
El quinto domingo después de Pascua se conoce como el "Domingo del ciego de nacimiento" y corresponde a otro episodio del Evangelio de Juan, en el que Jesús cura la ceguera física de un hombre (Juan 9, 1-8). Jesús le indica al hombre que se lave en el estanque de Siloé.
No es de extrañar que, en los iconos de este episodio, a menudo se represente al hombre lavándose en una pila que se asemeja a una pila bautismal.
La Eparquía de Phoenix explica:
"En el Domingo del Paralítico y durante el resto del tiempo pascual, los domingos tratan el tema del agua. En estas Divinas Liturgias, los adultos recién bautizados que habían sido catecúmenos recibían una instrucción más profunda en la fe cristiana, por lo que todos los domingos tratan el simbolismo del agua utilizada en el bautismo".
La Pascua es un tiempo en el que los recién bautizados son introducidos en la vida de la Iglesia, un tiempo especial de gracia y receptividad, que proporciona a los catecúmenos y al resto de la Iglesia el agua que conduce a la satisfacción definitiva.










