Los santos también tuvieron familias, pero ¿cuál es el compromiso de los afortunados que sí los tienen? Esta es la experiencia de la sobrina de un beato mexicano
Todos estamos llamados a ser santos, el compromiso comenzó desde que fuimos bautizados, como leemos en el Catecismo de la Iglesia católica:
“Justificados [...] en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios” (1 Co 6,11.), “santificados y llamados a ser santos” (CEC 1695)
Pero tal vez, nunca se nos ha ocurrido pensar que, dentro de nuestra familia, llegáramos a tener a un santo - que, si somos sinceros, pensamos que todos nuestros familiares difuntos están en el cielo, o al menos eso deseamos para ellos, así es que, si lo están, son santos -
Sin embargo, cuando se trata de un santo canonizado, la situación cambia radicalmente.
Santos de nuestro tiempo
Con las canonizaciones del siglo XX y XXI es posible encontrar familiares vivos de los santos contemporáneos. Basta pensar en san Carlo Acutis, joven italiano canonizado el 7 de septiembre de 2025 por el Papa León XIV, cuyos padres y hermanos han visitado varios países, dando testimonio de su fe profunda, sobre todo en la Sagrada Eucaristía tal como la tuvo Carlo.
Pero también comparten su experiencia, como es el caso de sus hermanos gemelos. Un sitio dedicado al santo menciona que "Michele y Francesca ayudan a entender que los santos de la familia siguen formando parte de la historia de los que aún caminamos en la Tierra".
En voz de una sobrina
Pero, ¿cómo se entiende la vida con un antepasado en el cielo y reconocido por la Iglesia? Damiana Rangel, sobrina del beato José Trinidad Rangel, mártir de la guerra cristera en México, comentó durante una ceremonia que se realizó con motivo del 99 aniversario de su muerte en la arquidiócesis de León lo siguiente:
"Buenas tardes, soy Damiana Rangel, sobrina del padre José Trinidad Rangel. Dios me ha permitido testimoniar el amor, la fe y el valor implacable de los mártires de San Joaquín. Para mí y para mi familia es un motivo de orgullo, pero sobre todo de compromiso personal.
Los mártires pertenecen a la Iglesia, pero el ejemplo y el mensaje que los mártires nos dan es ser responsables, valientes, fuertes y comprometidos en el día a día, en el lugar en el que nos encontremos, con nosotros mismos y sobre todo con nuestro Señor Jesucristo. Que su ejemplo trascienda en cada uno de nosotros. Muchas gracias".
La sencillez de estas palabras nos recuerdan que los santos han sido hombres y mujeres como nosotros, que nos han dado la muestra de que se puede alcanzar el cielo siendo fieles a Cristo y confiando plenamente en su promesa de salvación.












