No menos de quince: esa es la media semanal de meditaciones, discursos y mensajes que León XIV imparte a los grupos que acuden a su encuentro o que envía a todos los rincones del mundo. A esto se suman los documentos del magisterio, como las exhortaciones apostólicas y las encíclicas. Pero, ¿quién prepara estos extensos textos para el pontífice? "En la Secretaría de Estado hay un amplio equipo, cuya composición sigue siendo un misterio: se desconocen los nombres y cambian con regularidad", afirma una fuente vaticana versada en el funcionamiento interno del Palacio Apostólico.
La administración central del Vaticano, ubicada en el tercer piso del Palacio Apostólico, coordina la preparación de los discursos papales. Según el tema, la Secretaría de Estado contacta a un dicasterio específico y le encarga la redacción de un texto, que posteriormente será revisado en varios niveles de la jerarquía. No es raro que un simple empleado administrativo (un secretario) sea llamado a redactar un discurso que luego será leído al más alto nivel del pequeño Estado. "Si se trata de dirigirse a las Iglesias Orientales, sacerdotes u obispos, los dicasterios responsables de estos temas se encargarán de ello; si el Papa va a hablar sobre ecología o empleo, se contactará al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y así sucesivamente", explica nuestra fuente.
Al escribir, conviene inspirarse en el estilo del Papa, su vocabulario y sus formulaciones habituales.
A veces, el estilo distintivo de un teólogo en particular se hace reconocible dentro de un documento. Por ejemplo, al cardenal argentino Víctor Fernández se le suele atribuir la autoría principal de la encíclica del Papa Francisco Laudato si' y de su exhortación apostólica Amoris Laetitia sobre la familia.
Otros nombres de escritores fantasma han salido del anonimato a lo largo de varios pontificados. En 2023, por ejemplo, Francisco elogió públicamente el trabajo de un funcionario, monseñor Paolo Braida, quien entonces dirigía el equipo encargado de redactar las catequesis del pontífice argentino. «Cuando escribes», confiesa un empleado del dicasterio que ya ha realizado esta tarea, «tienes que inspirarte en el estilo del Papa, su vocabulario, su forma habitual de expresarse". Y añadió: "Con León XIV es complicado; todavía no lo conocemos muy bien. Solemos incluir una cita de su maestro espiritual, San Agustín, pero eso corre el riesgo de aburrirlo".
Lo que sí es seguro es que el estadounidense tiene fama de ser muy atento a las correcciones, que puede realizar en un texto hasta el último minuto. "Es extremadamente preciso", murmuró un canonista que presenció sus revisiones.
Detrás de los muros leoninos donde impera la cultura del secretismo, la identidad de los "autores" nunca se revela, pero se bromea al respecto: "Ese fragmento de tu discurso fue muy bueno", y los verdaderos autores a veces se felicitan entre sí con un guiño.










