La Última Cena en la escena. Para deleite de los espectadores. El diablo viste a la moda 2 se estrenó en cines este miércoles 29 de abril, veinte años después de la primera película. Los actores principales son los mismos: Meryl Streep sigue interpretando a la detestable Miranda Priestly, la temida redactora jefe de la revista Runway, y Anne Hathaway a la bondadosa periodista Andy Sachs, que ha ascendido hasta convertirse en su adjunta. Aún más espectacular que en 2006, El diablo viste a la moda 2 sumerge al espectador en el frenético y despiadado mundo de la moda y el lujo.
Una escena fuera de tiempo
Pero en medio del brillo y el glamour, los bolsos de precio exorbitante y los tacones altos, se despliega una escena atemporal. El equipo editorial de Runway se encuentra en Milán para un desfile de moda y visita un lugar para celebrar una cena de gala. Este lugar no es otro que el refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie, hogar de la monumental obra maestra de Leonardo da Vinci: La Última Cena.
Es en este momento de la película donde reside la verdadera oda a la belleza. Y una escena sublime, sin duda: Miranda Priestly, la reina de la moda, la que dicta lo que es bello y lo que no, contempla el fresco de Leonardo da Vinci y se inclina ante Cristo compartiendo su última cena. ¿Un reflejo de su último desfile? ¿Su último gran momento? Porque entre el inexorable declive de la prensa escrita, por muy glamurosa que sea, y las ambiciones de una joven, la Última Cena de Cristo parece presagiar la caída de Miranda.
Y es ante este magnífico cuadro donde se desarrolla la escena que, sin duda, contiene la mayor tensión dramática. Miranda contempla a Cristo, comenta en voz alta que está representado sin aureola y susurra a su asistente que la razón probablemente reside en que Leonardo da Vinci quería enfatizar la naturaleza humana de Jesús, su falibilidad, su imperfección... Judas, entre los discípulos, no está lejos. Miranda habla de traición. "Todos tendemos, tarde o temprano, a traicionarnos unos a otros", murmura enigmáticamente. ¿Sospecha acaso lo que su asistente trama a sus espaldas? Una "Última Cena" que también presagia una resurrección.











