En un momento en que la Inteligencia Artificial (IA) se abre paso cada vez más en los estudios, los Óscar marcan una línea clara. La magia del cine debe seguir siendo, ante todo, un asunto de personas. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas decidió tomar la iniciativa el viernes 1 de mayo al anunciar una revisión de su reglamento para su 99ª ceremonia, prevista para el 14 de marzo de 2027. Por primera vez, afirma una postura firme al regular estrictamente el uso de la IA en el séptimo arte. Una señal contundente en una industria en plena transformación, donde la innovación tecnológica avanza a veces más rápido que las normas.
¿Cuáles son las nuevas reglas para la IA?

En detalle, las nuevas disposiciones son inequívocas. En cuanto a las categorías de interpretación, "solo serán elegibles los papeles que aparezcan en los créditos legales de la película y que sean interpretados de manera demostrable por seres humanos con su consentimiento". En otras palabras, las interpretaciones generadas o recreadas por Inteligencia Artificial no podrán optar a una estatuilla.
El mismo requisito se aplica al guion. Los guiones, ya sean originales o adaptados, "deben estar escritos íntegramente por autores humanos". La Academia precisa que, además, se reserva el derecho de solicitar aclaraciones sobre el posible uso de herramientas de IA, con el fin de asegurarse de la participación real de la creación humana en cada obra presentada.
Esta postura se inscribe en un contexto que sigue siendo delicado en Hollywood, marcado por intensos debates en torno a la IA. En 2023, la cuestión estuvo en el centro de las grandes huelgas que paralizaron la industria, ya que guionistas y actores temían que sus profesiones se vieran amenazadas, o incluso sustituidas progresivamente por herramientas automatizadas.
Más recientemente, la polémica suscitada por una versión digital de Val Kilmer reavivó estas inquietudes. El actor, fallecido el 1 de abril de 2025, reapareció a mediados de abril de 2026 en forma generada por Inteligencia Artificial en el tráiler de la película As Deep as the Grave. Si bien esta resurrección digital pretendía ser un homenaje, con el consentimiento de su familia, reavivó un profundo debate sobre los límites éticos de estas prácticas, entre el respeto a los artistas, el consentimiento póstumo y el riesgo de que la imagen de los actores sea explotada más allá de su propia existencia.
Aunque en el pasado ha sido criticada con frecuencia por su falta de adaptabilidad ante los cambios del sector, la Academia de los Óscar parece querer acompañar mejor estas transformaciones en esta ocasión. Así, afirma que "si bien sus reglas evolucionan con la tecnología, su compromiso con la creación artística humana permanece intacto".
La perspectiva del Vaticano

El Vaticano, a través de la nota Antiqua et nova "sobre las relaciones entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana", publicada por iniciativa del Papa Francisco, propone una lectura matizada pero exigente de estas tecnologías. La Iglesia reconoce en ellas un fruto del genio humano, capaz de contribuir al progreso e incluso de participar en la "colaboración del hombre con Dios" en el perfeccionamiento de la creación. Pero recuerda de inmediato que toda innovación debe estar orientada al bien de la persona y al bien común.
La inteligencia humana, subraya la nota, no puede reducirse a una serie de operaciones técnicas o a una capacidad de producción, pues involucra a todo el ser en su dimensión moral, relacional y espiritual. Por eso la Iglesia insiste en un principio claro, según el cual la tecnología "nunca debería degradar la creatividad" ni sustituir lo que hace singular la experiencia humana. Un principio que se hace eco de la voluntad manifestada por los Óscar de preservar, en el corazón del cine, lo que es propio del genio humano.










