El Camino de Santiago o la Vía Francígena han dado lugar a cifras récord de visitantes en estas rutas sagradas europeas de siglos de antigüedad. En algunos casos, esto ha provocado un exceso de turismo. El impacto negativo de la afluencia excesiva de gente en el Camino de Santiago acaparó los titulares en toda Europa en 2025. Por ello, en los últimos años, comunidades de todo el continente han trabajado para recuperar antiguas rutas de peregrinación que puedan ofrecer una alternativa a los senderos más conocido (como el de los santuarios de san Benito).
Una de estas iniciativas fue liderada por monjas benedictinas en las regiones italianas del Lacio y Abruzos, donde la orden benedictina se estableció en el siglo VI.
En 2022, justo cuando Italia salía de unos confinamientos por la pandemia que se habían prolongado durante meses, unas monjas benedictinas locales combinaron mapas históricos y la tradición oral local para trazar una red de antiguas rutas de peregrinación que conectan los santuarios que marcaron la vida y el legado de San Benito de Nursia, fundador de la orden benedictina. Famosa por su lema "ora et labora" (reza y trabaja), la orden benedictina ha marcado la vida de millones de personas que han adoptado su conjunto de preceptos.
Camino de la Santísima Trinidad
La red recién trazada, llamada Cammino della Santissima Trinità (Camino de la Santísima Trinidad), está formada por cuatro senderos antiguos y ya ha recibido a más de 10 000 peregrinos desde su creación.
"Los visitantes rara vez saben lo que supone recorrer una ruta de santuarios en Subiaco o Vallepietra", afirmó la hermana Katherine Adams, que dirigió el proyecto de cartografía, en una entrevista con la BBC. «"uando llegan a Roma, todo gira en torno a acueductos en ruinas, grandes plazas y abadías renacentistas. Pero es precisamente aquí donde convergen una gran riqueza de reliquias sagradas y exigentes experiencias de senderismo".
La ruta de peregrinación comienza en el Santuario de la Santísima Trinidad de Vallepietra, situado en la cima de una montaña de más de 1.200 metros, y termina en el monasterio de Sacro Speco, del siglo VI, construido hace casi mil años alrededor de la cueva donde San Benito de Nursia pasó un tiempo en contemplación antes de fundar la orden que lleva su nombre.

A lo largo del camino, los santuarios católicos que han acogido a peregrinos durante siglos, pero que han escapado a las multitudes más recientes amantes de las peregrinaciones, como el Santuario de la Santísima Trinidad, permiten vivir una experiencia auténtica de la tierra que ha moldeado la fe benedictina desde el siglo VI.
"Este lugar es el resultado de una larga tradición moldeada por la historia y el principio benedictino de ora et labora, literalmente 'reza y trabaja'", afirmó fray Maurizio OSB, que guía las visitas de peregrinos en Sacro Speco, en una entrevista con la BBC. "Las huellas de la espiritualidad están por todas partes, desde los antiguos senderos de mulas que se utilizaban antiguamente para transportar suministros por el valle hasta la pequeña sala de botica llena de jabones de lavanda hechos a mano y frascos de cristal que contienen tinturas".
Lejos de la popularidad impulsada por Instagram de las rutas más famosas de Europa, estas redes se adentran silenciosamente en el corazón espiritual de Italia, invitando a los visitantes a ralentizar el ritmo, reflexionar y conectar con el mensaje popularizado por San Benito hace casi 1000 años.
"La gente llega agotada por el día a día", explicó Adams a la BBC. "Pero aquí, su mirada cambia. Su actitud se vuelve más tranquila. Empiezan a crear vínculos con los demás mientras cantan letanías". La ruta, que atraviesa el Parque Nacional de los Monti Simbruini, se puede recorrer durante todo el año, pero los mejores momentos son a finales de primavera y principios de otoño, debido a las condiciones climáticas más suaves.









