Una restauración rutinaria en el Vaticano sacó a la luz un auténtico 'El Greco' oculto bajo una capa de repintado, revelando tanto la mano del artista como su proceso creativo
Durante casi seis décadas, el Vaticano tuvo en su poder una obra de El Greco sin saberlo del todo.
El pequeño panel, identificado ahora como «El Redentor» y datado aproximadamente entre 1590 y 1595, había pasado a formar parte de la colección de la Santa Sede en 1967 como regalo de José María Sánchez de Muniaín Gil, funcionario español, profesor de estética y escritor, quien se lo donó al papa Pablo VI. Durante años estuvo colgado en la Sala de los Embajadores, en los aposentos papales del Palacio Apostólico. Allí permaneció, discretamente y sin fanfarria, hasta que los conservadores lo examinaron más de cerca.













