El día de la boda, es sin duda uno de los días más importantes y esperados de aquellos quienes están por contraer matrimonio. Mientras que a su vez, es un evento cultural que genera altas expectativas, desde el momento que se dice "sí, acepto" hasta el momento de la celebración del sacramento.
Entre, invitados, preparativos, flores, la iglesia y claro, las nuevas tendencias del momento, llegan a ver diversas opciones, sabores, colores y diseños. Lo que antes se celebraba de manera tradicional, ahora se ha convertido en un espectáculo de media noche. Lo que nos lleva a cuestionarnos, ¿qué hay detrás de cada equipo organizador para la "boda ideal"?
De la tradición al marketing

Es bien sabido que con el paso del tiempo, la celebración de la boda ha tendido importantes cambios, llevando una tradición a una cantidad exorbitante de dinero, desde la persona que se encarga de cumplir tus sueños (wedding planner), hasta el vestido que usará la novia esa noche.
Al día de hoy encontramos una amplia variedad de vestidos de novia con diseños, para cubrir las expectativas de cada mujer. Antiguamente la novia portaba el mejor vestido que tenía en su armario, independientemente del color. No fue hasta que la reina Victoria al contraer matrimonio en el año 1840, que decidió lucir un vestido blanco de satén y seda el día de su boda.
A partir de ahí, con la revolución industrial, comenzaron a maquillarse vestidos de novia para ese gran día, de modo que los colores blando, aperlado o color crema, poniéndose al alcance de las mujeres. Hoy encontramos vestidos con valor de hasta de $50,000 MXN, dependiendo del diseñador.
Tradiciones impuestas a base de lujos
La decoración del lugar, conlleva toda una temática que aparentemente los novios deciden, pero aquí podemos observar como todas las bodas llevan una misma estética. Este es el papel que juega la industria nupcial, haciéndonos creer que estamos escogiendo novedades para hacer la boda única y perfecta, pero al mismo tiempo, las bodas guardan el mismo diseño, acomulando más de la cuenta.
Muchos recién casados inician su matrimonio con una gran deuda, gracias a la boda y a la luna de miel. Otros prefieren esperar a contraer matrimonio puesto que pareciera no tener la cantidad suficiente para una boda de ensueño.
Una industria que vende

El marketing de las bodas, puede hacer que perdamos de vista nuestros propios criterios así como también descuidos en nuestra salud financiera y en nuestra salud mental, atrayendo ansiedad, estrés y depresión.
Además, financiar una boda de alto costo puede ocasionar conflictos en la pareja y muchas veces algunos dan fin a su compromiso antes de casarse. Por lo tanto, debemos de ser conscientes y centrar nuestra atención en lo importante, no gastar más del presupuesto asignado y dejarse llevar por el marketing nupcial.
Aparentemente, resuelven una "necesidad", pero muchas veces esa misma necesidad es impuesta para hacerte creer que lo necesitas y que de otra manera tu boda no será tan especial como lo dicta la tendencia.











