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El poder de la fotografía mostrado por 25 genios de la cámara

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Patricia Navas - publicado el 01/05/26
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Conoce el poder que tiene la fotografía para transformar lo cotidiano en arte de la mano del jesuita, Bert Daelemans.

“La fotografía revela mucho más de lo que muestra a primera vista”, constata el escritor y arquitecto jesuita Bert Daelemans en su libro Escritas en luz, publicado la primavera de este año 2026.

Para mostrarlo, selecciona 30 fotografías icónicas de 25 genios de la cámara de todo el mundo, a quienes presenta brevemente y da voz.

Stuart Franklin, Dorothea Langhe, Sebastiao Salgado, Cristina García Rodero, Eliott Erwitt, Fan Ho y Raymond Depardon son algunos de los fotógrafos escogidos por su capacidad de captar lo universal del ser humano y transformar lo cotidiano en arte.

Daelemans destaca sus imágenes “por la magnitud de la composición, por lo acertado del sujeto, por la perfección en el grano, por la belleza en la proporción, por el equilibrio entre sus componentes y por la maestría en el manejo de la luz”.

E invita a disfrutar “los contrastes entre los planos distintos, la tensión entre la luz y la sombra, entre lo particular y lo universal, entre la fragilidad y la dignidad, entre el vacío y la plenitud, entre el detalle y el infinito, entre el centro y el margen, entre el instante y la eternidad, entre la tranquilidad y el movimiento”.

En su libro, enseña a contemplar las fotos, a descubrir en ellas la belleza, el misterio y la verdad del ser humano, y a dejarse transformar.

Lo hace citando a destacados filósofos, artistas y teólogos, y compartiendo su propia sensibilidad, mirada e interpretación.

“Más que informarnos sobre la realidad, una fotografía bien lograda entabla una comunión profunda y muy íntima con lo real”, cita al teólogo francés Pierre Ganne.

Para Daelemans, “una fotografía es como la película lisa del agua que nos devuelve una imagen de lo que somos: a veces, una mera sombra, una figura movida, borrosa, distorsionada, de límites indefinidos; un perfil en movimiento, un retrato incapaz de quedarse quieto”.

Y aún va más allá al escribir que “la fotografía es el arte de dejar que la luz escriba su cántico de alabanza y su carta de amor en medio de las sombras”.

“Madre e hija”

Como ejemplo, propone la fotografía “Madre e hija” con la que Elliot Erwitt captó un instante de su intimidad familiar.

“Todo está ahí, delante de nosotros -aseguró el célebre fotógrafo estadounidense-. Si supiéramos lo que buscamos, veríamos los grandes acontecimientos de mañana en los minúsculos detalles de hoy”.

Imagen madre y bebé

“Orientando nuestras miradas a la misma fotografía y sobre todo a la misma realidad fotografiada, amemos”, invita Daelemans. “Sentémonos a la mesa y dediquémonos al amor, aunque esta palabra nos parezca demasiado grande o grotesca para una actividad tan común y sencilla como la de mirar”, insiste.

“Para la joven madre -la mujer de Erwitt- y su hija, tal palabra no es ni demasiado grande ni grotesca”, asegura.

“El mundo a su alrededor puede perecer, pero ellas se dedican por un instante eterno al amor. A mirarse por amor. A amarse mirando. A recibirse en la mirada. A beber la mirada. A vivir de la mirada. A mirar y a dejarse mirar”.

“¡Qué hermosa criatura eres! Dicen los ojos de la madre que ama y recibe lo que ve”, interpreta el autor de Escritas en luz.

Por su parte, “el bebé se entrega a la mirada que le da sentido y ganas de vivir, aunque todavía no sepa por qué es así”. 

“Espontáneamente, aunque no lo podamos ver, se dibuja una gran sonrisa en su rostro por el simple hecho de ser mirada con amor -añade Daelemans-. Todo empieza con una mirada… de amor”.

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