Un santo que se ha destacado por ser un enamorado de la santísima Virgen María es san San Luis Grignion de Montfort. durante su vida como sacerdote escribió un famoso libro: Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen María, que ha sido estudiado por mucha gente, entre ellos san Juan pablo II, que tomó una frase de san Luis María y la usó como lema: "Totus tuus" "Soy todo tuyo oh María, y todo cuanto tengo, tuyo es".
Un enamorado ferviente de la Virgen María
Por eso, cuando Dios quiere que alguien sea santo le infunde gran amor a María santísima, y eso mismo hizo con san Luis Grignon. En su libro descubrimos que el santo estudió a fondo los tratados de otros grandes santos y maestros para llegar a la conclusión de que María es necesaria para la salvación de los hombres, como lo expresa con esta frase:
“Ser devoto tuyo, ¡oh María! -dice San Juan Damasceno-, es un arma de salvación que Dios ofrece a los que quiere salvar” (no. 41).
Y hace ver que el papel de la santísima Virgen en la Historia de la salvación tenía que ser callado y casi oculto para servir mejor a Dios y a su plan de salvación, a fin de que:
los hombres, poco instruidos e iluminados aún acerca de la persona de su Hijo, no se alejaran de la verdad, aficionándose demasiado fuerte e imperfectamente a la Madre, como habría ocurrido seguramente si Ella hubiera sido conocida, a causa de los admirables encantos que el Altísimo le había concedido aun en su exterior (no 43).
Amar a María para llegar a la perfección
Este gran santo está seguro de que Dios desea que se le rinda culto a su Madre, ¡Ella es su gran obra!:
porque Ella es la obra maestra de las manos de Dios tanto en el orden de la gracia como en el de la gloria, y El quiere ser glorificado y alabado en la tierra por los hombres (no. 50, 2)
Por eso no hay manera de amar a María más que a su Hijo Jesucristo, por el contrario, el amor a la Virgen nos lleva a Jesús y nos hace perfectos:
Si honrar a la Santísima Virgen es necesario a todos los hombres para alcanzar su salvación, lo es mucho más a los que son llamados a una perfección excepcional. Creo personalmente que nadie puede llegar a una íntima unión con Nuestro Señor y a una fidelidad perfecta al Espíritu Santo sin una unión muy estrecha con la Santísima Virgen y una verdadera dependencia de su socorro (no 43).
Un pronto retorno
Su vida fue breve breve pero sin pérdida de tiempo. La dedicó a predicar el evangelio como "Misionero Apostólico" título otorgado por el papa Clemente XI; fundó la Compañía de María - o Padres Montfortianos - y las Hermanas de la Sabiduría; defendió la fe católica del racionalismo, el protestantismo y el jansenismo.
Y, finalmente, una enfermedad repentina lo llevó al cielo a los brazos de Jesús y de su amada María el 28 de abril de 1716, a la edad de 43 años.
Luis María fue beatificado en 1888 y canonizado por Pío XII en 1947.










