Durante el parto, las mujeres suelen contar con la ayuda de una "doula" - término algo extraño para nosotros en América Latina - , una acompañante de parto. La doula no es lo mismo que una comadrona, y se mantiene principalmente al lado de la madre, ofreciéndole apoyo y conocimientos. Aunque el término se acuñó en la década de 1960, a lo largo de toda la historia de la humanidad y en todas las culturas del mundo, los familiares y amigos han desempeñado el papel de doulas. Pero, ¿qué relación existe con santa Isabel y la Virgen María?
La Virgen María fue doula de su prima Isabel
Al pensar en las doulas, puede que nos venga a la mente María de Nazaret. ¿Por qué? Cuando Nuestra Señora se enteró por Gabriel del inusual embarazo de su prima, "se levantó y se fue apresuradamente" a encontrarla (cf. Lucas 1, 39). Tras un saludo extraordinario, san Lucas relata que "María permaneció con ella unos tres meses y luego regresó a su casa" (Lucas 1, 56).
Unos versículos antes, el ángel Gabriel le había anunciado a María:
Y he aquí que tu pariente Isabel, en su vejez, también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para aquella que era llamada estéril (Lucas 1, 36).
Poniendo esos dos versículos en contexto, María se quedó con Isabel durante sus últimos tres meses de embarazo. San Lucas no registra las tareas exactas en las que María se ocupaba, pero es muy probable que María ayudara a su prima mayor con muchas tareas domésticas, además de ofrecerle apoyo emocional y espiritual.
No está claro si María se quedó durante el parto, pero incluso si no lo hizo (lo cual parecería extraño —¿por qué se quedaría allí tres meses y se marcharía justo cuando Isabel más la necesitaba?), María podría considerarse con razón una de las doulas de Isabel.
El origen de la palabra "doula"
Aún más fascinante es la etimología de la palabra "doula". Proviene de la palabra griega "doulē", que significa "sirvienta". En el Evangelio de Lucas, María le dice al ángel Gabriel:
"He aquí que soy la doulē del Señor".
Así que, para todas las doulas que estén buscando una santa patrona, no hay nadie mejor que la Virgen María.










