Hay relaciones en las que no hubo gritos, traiciones ni grandes dramas… pero sí una sensación constante de distancia. Una persona que parece estar, pero nunca del todo. Que se acerca y luego se enfría. Que evita hablar de emociones y se incomoda cuando el vínculo pide profundidad. Detrás de estas dinámicas, la psicología identifica un patrón llamado apego evitativo que oculta algunas heridas.
Cuando hablamos de este tipo de apego, es necesario retornar a la infancia, puesto que se origina desde el trato que la persona evitativa recibió en casa. Generalmente, suelen ser niños que no recibieron el reconocimiento de su mundo interno por parte de los padres.

Emociones ocultas
La psicóloga Maricarmen Ramírez Guerra, explica que cuando un niño crece en un ambiente donde no es reconocido, aprende algo decisivo: "expresar emociones —especialmente aquellas asociadas a la vulnerabilidad— no genera cercanía, sino incomodidad, distancia o corrección".
Además, profundizó en que "esto suele darse en contextos donde las emociones son minimizadas o rápidamente anuladas, el contacto afectivo es escaso o poco expresivo, se fomenta una autosuficiencia precoz, el adulto responde con lógica o corrección, pero no con contención".
La invalidación de las emociones de un niño puede darse en situaciones cotidianas, por ejemplo, "si un niño que llora por miedo en la noche y recibe como respuesta: ´no pasó nada, duérmete´. No hay abandono, pero sí una ausencia de encuentro emocional".
Lo que genera que el pequeño crezca ocultando sus emociones y sentimientos, puesto que sabe que no le harán caso o que por otro lado van a suprimir sus emociones. Así que, prefiere callar.
La presencia de los padres en la infancia del niño
La familia llega a ser el principal pilar para el niño, puesto que "es el primer marco donde se configura la experiencia de relación". Es decir, es el primer vínculo que generan los hijos y de eso dependerá todo su desarrollo emocional.
Cuando existe la presencia de los padres hay una relación funcional en donde se escucha con atención el sentir de su hijo. Maricarmen detalla que:
"En la mayoría de los casos, no se trata de padres negligentes o desinteresados, sino de adultos que no cuentan con recursos para sostener la dimensión afectiva del vínculo. Padres funcionales, responsables, incluso amorosos en lo práctico, pero con limitaciones para acompañar la vulnerabilidad".
Afectaciones en la vida adulta
Al crecer y empezar a relacionarse con otros de forma significativa, especialmente en una relación amorosa, las personas con apego evitativo suelen tener ciertas características que los hace alejarse del nuevo vínculo que están formando.
Algunas características:
- Dificultad para expresar emociones profundas
- Incomodidad ante la intimidad emocional
- Tendencia a racionalizar lo afectivo
- Sensación de saturación ante demandas emocionales del otro
- Retiro cuando la relación se vuelve más cercana
Cuando hablamos de una relación de pareja, puede llegar a haber malentendidos en donde la persona exprese algo, pero no sea tomada en cuenta por aquella que sufre apego evitativo, Por ejemplo, si el otro expresa "te siento distante" y la persona con la evitativa responde con argumentos lógicos o minimiza la situación, cambiando de tema o retirándose.
"No porque no le importe, sino porque no cuenta con recursos para habitar ese nivel de cercanía sin sentirse invadido. Desde fuera puede interpretarse como frialdad; desde dentro, es una forma de autorregulación frente a una experiencia que resulta abrumadora". Compartió la especialista.

¿Cómo sanar el apego evitativo?
Para comenzar a trabajar el apego evitativo y lograr tener mejore vínculos, puede llevar a cabo algunos pequeños ejercicios como identificar y nombrar lo que se está sintiendo en ese momento, así como también al momento de sentir frustración, expresar a la otra persona "necesito un tiempo para procesar esto" antes de alejarse por completo y sin explicación.
A su vez, es necesario llevar un acompañamiento terapéutico para que la persona pueda en compañía de un terapeuta pueda encaminar dichos sentimientos. Hasta que un día la persona pueda "introducir una nueva forma de relación: una donde la cercanía no implica amenaza".











