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Caballero de 89 años regala rosas a sus vecinas carmelitas

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Patricia Navas - publicado el 24/04/26
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El convento de Santa Teresa de Vic recibió un regalo muy especial en la fiesta de Sant Jordi. Se trata de un hombre de 89 años, quien hizo un gesto hermoso por las carmelitas<br>

Siguiendo la tradición catalana de regalar una rosa la fiesta de Sant Jordi para expresar amor, Joan Costa, un caballero de 89 años, hizo este 23 de abril de 2026 un regalo muy especial a sus vecinas carmelitas del Convento de Santa Teresa de Vic.  "Son 19 monjas muy bonitas, todas catalanas e instruidas -explica a Aleteia-. Las quiero mucho". Este año es el primero que este caballero se ha decidido a llevar rosas a sus vecinas, aunque hacía tiempo que quería hacerlo. 

"Las conozco bien y sé que ellas viven dentro del monasterio su vida, pero conocen lo que pasa fuera", destaca el caballero de 89 años.  Y se refiere a una música tradicional centrada precisamente en esta conexión entre el exterior y el interior de un convento: la Sardana de las monjas, de Enric Morera y Àngel Guimerà.

"Representa a unas monjas que rezando en su convento de repente escuchan una música de la calle, se dan la mano para bailar una sardana y se van añadiendo todas las demás, incluso la abadesa", explica. Volviendo a sus vecinas, afirma: "Seguro que se acuerdan de las rosas que recibían la "diada de Sant Jordi" de su padre, de algún hermano o de algún joven… Por eso pensé: ¡continuemos con la tradición!".

Así que se acercó al torno del monasterio que tiene junto a su casa y le dijo a la religiosa de la portería que dejaba una rosa para cada una de las 19 monjas que viven allí.

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La comunidad recibió con gran alegría este obsequio tan especial. Y al poco rato Josep recibió una llamada de teléfono de agradecimiento.

"Si hubieras visto con qué emoción tomaba cada una su rosa…", le dijo la madre superiora. "Yo ya he quedado satisfecho con esto", asegura Josep. 

Una larga amistad

Él no es ningún desconocido. Las ha acompañado con su coche alguna vez al médico y las ayuda en lo que puede.

Su amistad viene de lejos. Hace 80 años, se ofreció para ayudar en Misa y se convirtió en el primer monaguillo que hubo en el convento, servicio que continuaron sus cuatro hermanos pequeños. 

Más tarde, Josep recibió en el monasterio su Primera Comunión. Y cuando se casó, su mujer -luterana- mantenía largas conversaciones y una excelente relación con las carmelitas.

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Con ella, y con su madre, Josep ya había cumplido la tradición de llevarles su rosa al cementerio a primera hora de la mañana de este jueves.

Y también regaló una rosa a la "señora que me cuida como a un pollito", dijo. Y exclamó: "¡Tengo que llevar rosas a las personas queridas!".

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