Más de 9 mil personas han perdido la vida tratando de llegar a las islas Canarias con embarcaciones precarias, bajas temperaturas, peligrosas corrientes y largas distancias en rutas migratorias altamente peligrosas.
La ruta atlántica es mortífera, ¿cómo frenamos eso?, plantearon representantes de la Iglesia en Canarias en un briefing con periodistas en Madrid este miércoles 22 de abril de 2026 a unas semanas de la visita del Papa a España.
Y aportaron 4 respuestas que, en alguna medida, ya están iluminando el fenómeno migratorio y pueden desarrollarse para aportar humanidad:
1Acoger con hospitalidad a los migrantes
“Es difícil el equilibrio entre acogida y bien común -reconoció el obispo de Canarias José Mazuelos-. Pero desde Canarias hablamos diciendo “ya ha llegado este cayuco” y tenemos claro que tenemos que acoger y tratar a las personas con dignidad”.
La responsable de Caritas diocesana de Canarias Caya Suárez destacó la voluntad de la Iglesia de “estar al lado de los últimos, desde la emergencia hasta la inserción laboral”, protegiendo sus derechos y denunciando situaciones injustas.
Por eso, la organización católica acompaña a personas sin hogar, víctimas de trata, familias con menores, extutelados,… “poniendo en ellas el rostro de Jesús”.
A veces, las personas migrantes “llegan en situaciones de duelo, con trastornos de salud mental, mutilaciones causadas en el tránsito,…”, destacó Suárez.
“Acompañamos desde lo que somos y tenemos -aclaró Suárez-, a través de servicios básicos, asesoría jurídica, pisos tutelados, formación, mediación con empresas e integración comunitaria”.
“La caridad comprende ponernos en el lugar del otro y acompañar para que tenga fortaleza y capacidades para salir de la situación en la que se encuentra”, añadió.
Y “este compromiso lo vivimos como una esperanza y oportunidad de vida para ellos y para la sociedad canaria”.
2Responsabilidad de los gobiernos
Los obispos de las islas subrayaron la importancia de que los gobiernos usen de manera responsable el dinero y recursos que reciben, así como de regularizar.
En este sentido, Suárez calificó la regularización extraordinaria que España está llevando a cabo estos días como “una oportunidad de poner nombre y una legalidad a lo que es un hecho en la vida cotidiana”.
Muchas personas que no tienen regularizada su situación administrativa “ya participan de nuestros colegios, de nuestros centros de salud, en la economía sumergida (con los riesgos que supone),… y por tanto ya están aportando a nuestra sociedad”, declaró.
Y dijo que “si no hubiera personas migrantes no funcionaría la hostelería, el cuidado de personas mayores, del hogar,…”.
“Tenemos rostros, familias que necesitan papeles para poder trabajar, y que los empresarios puedan estar tranquilos”, añadió el obispo de Canarias.
Por otra parte, Mazuelos apuntó que se pueden buscar fórmulas para que los migrantes puedan llegar de otra forma a trabajar en un país donde hay demanda de trabajo.
En el encuentro con periodistas, los representantes de las dos diócesis de Canarias destacaron la solidaridad del gobierno autonómico, “sensibilizado con la realidad de los menores”.
3Ofrecer oportunidades en los países de origen
A la acogida en España, Caritas une un trabajo de cooperación al desarrollo que busca el bien común partiendo de lo local con una mirada global, destacó Suárez.
Y al mismo tiempo recordó que la migración principal que llega a Canarias (y tiene como destino Europa) es forzosa: tiene que ver con pobreza, hambre, conflictos,….
A nivel de diócesis (africanas y europeas), la Iglesia ofrece oportunidades de vida que eviten a las personas verse forzadas a emigrar, por ejemplo a través de una red llamada Hospitalidad Atlántica.
“Somos levadura en la masa”, dijo el obispo de Canarias, reconociendo su pequeñez. Y añadió que el Vaticano también está trabajando para formar a las personas en sus países de origen.
El Papa en Canarias: visibilidad y apoyo
El obispo de Tenerife, Eloy Santiago, expresó su confianza en que la visita del Papa dé visibilidad al desafío del fenómeno migratorio en Canarias y signifique un apoyo.
Y destacó la generosidad con la que las personas y las administraciones están colaborando para organizar la acogida de León XIV.
Para los obispos “la economía es importante, pero también queremos que todos participen” y que todo el mundo pueda ver ese “acontecimiento histórico”.











