Preocupado porque el mundo recibiera el anuncio del Evangelio, el Papa Francisco escribió la Evangelii Gaudium, un rico documento que no pierde actualidad
La Iglesia católica tiene dos "ventajas" sobre las demás confesiones religiosas cristianas del mundo: el Magisterio y la Tradición, los fundamentos históricos y doctrinales que la confirman como la única fundada por nuestro Señor Jesucristo, como lo afirma el Evangelio:
Y yo te digo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella (Mt 16, 18).
Este tesoro ha sido custodiado por la Iglesia católica por espacio de dos mil años. Y cumpliendo con el mandato de Cristo, se ha anunciado el Evangelio a todas las naciones. Sin embargo, en épocas recientes se ha hablado de que es necesaria una reevangelización, pues los tiempos han cambiado y hay muchos factores que han afectado a la Iglesia y su misión evangelizadora.
El anuncio del Evangelio en el mundo actual
Preocupado por esta situación, al igual que sus antecesores, el papa Francisco escribió la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual, un extenso e interesante documento que previamente se estudiado, pero que el papa León desea que sea retomado por los cardenales para el próximo consistorio de junio.
El papa Francisco menciona en el número 12 que el Evangelio es una "eterna novedad":
Un anuncio renovado ofrece a los creyentes, también a los tibios o no practicantes, una nueva alegría en la fe y una fecundidad evangelizadora. En realidad, su centro y esencia es siempre el mismo: el Dios que manifestó su amor inmenso en Cristo muerto y resucitado. Él hace a sus fieles siempre nuevos; aunque sean ancianos, «les renovará el vigor, subirán con alas como de águila, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse» (Is 40,31).
Por eso, pone de relieve que "Cristo es el «Evangelio eterno» (Ap 14,6), y es «el mismo ayer y hoy y para siempre» (Hb 13,8), pero su riqueza y su hermosura son inagotables".
Es el anuncio perenne de un Cristo "siempre joven y fuente constante de novedad", por eso "la Iglesia no deja de asombrarse por «la profundidad de la riqueza, de la sabiduría y del conocimiento de Dios» (Rm 11,33)".
Un anuncio siempre nuevo
Es, pues, un anuncio siempre nuevo que siempre renovará nuestra vida:
Decía san Juan de la Cruz: «Esta espesura de sabiduría y ciencia de Dios es tan profunda e inmensa, que, aunque más el alma sepa de ella, siempre puede entrar más adentro»[7]. O bien, como afirmaba san Ireneo: «[Cristo], en su venida, ha traído consigo toda novedad»[8]. Él siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad y, aunque atraviese épocas oscuras y debilidades eclesiales, la propuesta cristiana nunca envejece.
Del mismo modo, el papa afimaba que "Jesucristo también puede romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad divina".
Además, siempre habrá nuevas formas de anunciar el Evangelio:
Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual. En realidad, toda auténtica acción evangelizadora es siempre «nueva».
Oremos por el éxito del consistorio para que, con la efusión del Espíritu Santo, los cardenales y el Santo Padre encuentren el mejor camino para seguir cumpliendo con el mandato de Cristo.












