Esther Paniagua Alonso tenía 45 años cuando murió tiroteada junto a su hermana agustina Caridad Álvarez el 23 de octubre de 1994 cerca de su casa de Bab El Oued, visitada este lunes por el Papa León.
Horas antes de su martirio, la misma mañana de aquel domingo, la misionera había hecho una petición al embajador de España.
Él y el cónsul habían ido a visitarla al hospital donde trabajaba como enfermera y trataban en vano de ofrecerle atenciones especiales.
"- ¿Entonces tú qué quieres? -le preguntó al final el embajador.
- Un colonoscopio -respondió Esther-, porque lo que necesitamos aquí es detectar pronto los cánceres de intestino.
- Pues a ver si lo conseguimos, seguro que lo vais a tener -respondió el diplomático. Y de hecho el estado español hizo llegar este instrumento médico un tiempo después".
La agustina María Jesús Rodríguez recuerda en un reciente documental la alegría con la que Esther le explicó ese día durante la comida su conversación con el embajador.
Un ofertorio a la puerta de la capilla

María Jesús vivió aquellos momentos en Argelia, a donde se había desplazado para acompañar el discernimiento de las agustinas sobre su permanencia o su marcha del país (no había mucho que debatir, ellas tenían claro que se quedaban).
La tarde de ese domingo (que justamente se celebraba el DOMUND), las religiosas tenían pensado celebrar la Eucaristía por la tarde en una capilla de las Hermanitas de Foucauld cerca de su casa.
Por razones de seguridad no iban todas juntas, sino que primero salieron Esther y Caridad. Caía una ligera lluvia. Unos diez minutos después, María Jesús salió junto a Lourdes, la religiosa que ofreció unas palabras de saludo al Papa en su visita este 13 de abril de 2026.
"Oímos dos disparos", recuerda. Un joven padre de familia las cobijó en su casa, cuyo patio daba al patio de las Hermanitas de Foucauld. Desde allí, escucharon dos nombres: Caridad y Esther. "Fueron instantes que me parecieron eternidades", rememora María Jesús.
Después llegó la policía y pudieron ver cómo introducían a Esther en la ambulancia. Había perdido mucha sangre y una hora más tarde recibieron la noticia de su muerte. A Caridad la trasladaron a un hospital militar, pero también falleció poco después.
El ejecplo de la beata Esther
María Jesús destaca que fue un momento "muy duro", pero "ahora uno lo mira y sus vidas han dado mucho fruto". "La Eucaristía quedó en el ofertorio de sus vidas a la puerta de la capilla", añade. Para Esther, el modelo perfecto es Jesús, que "sufrió, tuvo que superar dificultades y terminó en el fracaso de la cruz, de donde brota la fuente de la vida".
La casa donde vivían, visitada por el Papa en el primer día de su viaje apostólico de 10 días a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, es hoy un centro de acogida y actividades para niños y adultos. Allí están muy presentes las beatas Esther y Caridad, dos misioneras que forman parte del grupo de 19 mártires de Argelia. Su fiesta se celebra el 8 de mayo, día de la elección del Papa León XIV.











