"No siempre es fácil creer", reconoció el Papa León XIV el 12 de abril de 2026, durante su meditación desde el Palacio Apostólico del Vaticano, antes de la oración del Regina Caeli, en este segundo domingo de Pascua, "dedicado por San Juan Pablo II a la Divina Misericordia", recordó. Ante los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el Papa reflexionó sobre la escena del Evangelio de Juan en la que Santo Tomás se encuentra con las llagas de Jesús resucitado.
Esta escena "nos invita a reflexionar sobre nuestro encuentro con Jesús resucitado. ¿Dónde podemos encontrarlo? ¿Cómo podemos reconocerlo? ¿Cómo podemos creer?", explicó el Papa. El relato evangélico es preciso: "Tomás se encuentra con Jesús al octavo día, en medio de la comunidad reunida, y lo reconoce por los signos de su sacrificio", les recordó.
La Eucaristía
León XIV enfatizó que, en consonancia con este acto de reconocimiento comunitario, para nutrir y sostener la fe y vencer la incredulidad, "la Eucaristía dominical es indispensable para la vida cristiana".
"Mañana partiré en un viaje apostólico a África, y son precisamente algunos mártires de la Iglesia primitiva africana, los mártires de Abitene, quienes nos han dejado un hermoso testimonio sobre este tema", relató. Este grupo de unos cincuenta cristianos que vivían en lo que hoy es Túnez fue ejecutado en el año 304 por orden del procónsul de Cartago por haber celebrado la Eucaristía.
"Ante la oferta de salvarles la vida a cambio de que renunciaran a celebrar la Eucaristía, respondieron que no podían vivir sin celebrar el Día del Señor", explicó León XIV. "Es allí donde nuestra fe se nutre y crece", insistió.
"Es a través de la Eucaristía que nuestras manos también se convierten en las “manos del Resucitado”, testigos de su presencia, su misericordia y su paz", explicó el Papa. Con un tono que recuerda al que usó en su día el Papa Francisco, el Papa comparó las manos de Jesús, marcadas por su Pasión, con las manos de todo ser humano, marcadas por "los signos del trabajo, el sacrificio, la enfermedad, el paso de los años, que a menudo quedan grabados en ellas, así como en la ternura de una caricia, un apretón de manos, un gesto de caridad".









