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Decisiones en pareja: ¿por qué son tan difíciles?

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Mathilde De Robien - publicado el 11/04/26
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Tomar una decisión en pareja a veces es como recorrer una pista de obstáculos. A continuación, te ofrecemos algunas sugerencias de John Gray, autor del best-seller "Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus", para comprender mejor cómo piensa la otra persona

"¿En qué preparatoria vamos a inscribir a Mariana?", pregunta la mujer. "Pero, cariño, ¡ella está en preescolar!", responde el hombre con un gesto de indiferencia. No siempre es fácil, en una pareja, ponerse de acuerdo para tomar decisiones, ya que los hombres y las mujeres no tienen la misma percepción del tiempo ni funcionan de la misma manera.

"Cuando tengo que tomar una decisión, me gusta explorar todas las posibilidades, sopesar los pros y los contras de cada opción, mientras que mi esposo no ve el sentido de perder tiempo con 'y si...', o con preguntas inútiles o que ya están resueltas", confiesa Marie, casada desde hace diez años y madre de familia. "Y esto se aplica tanto a temas tan triviales como la respuesta a una invitación a una cena de fin de año, como a decisiones sobre nuestros hijos o mudanzas".

Diferentes formas de pensar

pareja - resolviendo conflictos

"Las mujeres necesitan anticiparse, imaginar todo lo que podría suceder" explica Paul Dewandre, autor, especialista en John Gray y director de la obra Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. "Por el contrario, los hombres son secuenciales: abordan los problemas uno tras otro, a medida que se presentan".

Y comparte esta anécdota personal: "Un día queríamos comprar una casa, visitamos una, era más bien un granero para renovar. ¡Mi esposa ya estaba pensando en el color de las paredes del dormitorio! Lo femenino lo ve todo de golpe. Lo masculino resuelve un problema y luego pasa al siguiente: ¡primero veamos si compramos la casa, y luego ya veremos el color del dormitorio!".

Una mujer necesita que la escuchen

Según el terapeuta estadounidense John Gray, las mujeres necesitan expresarse para resolver un problema. Sienten la necesidad de compartir sus emociones. Sin embargo, para gran consternación de sus parejas, no buscan necesariamente soluciones concretas e inmediatas, sino más bien que las escuchen y les brinden empatía. "Una mujer necesita hablar para avanzar en su propia reflexión, pero también para que se comprendan las emociones que ha vivido", destaca Paul Dewandre.

Un hombre necesita retirarse

Para explicar el comportamiento masculino, John Gray utiliza la metáfora de la cueva: cuando un hombre se enfrenta a un problema, tiende a encerrarse en su "cueva". Prefiere reflexionar a solas. "Dado que lo masculino se define por su competencia, un hombre primero intentará resolver un problema por su cuenta, ya que hablar de sus problemas sería mostrar su incompetencia", explica Paul Dewandre.

"El hombre que se enfrenta a un problema sabe que primero debe recorrer solo buena parte del camino, tras lo cual podrá, si es necesario, buscar ayuda externa sin perder ni un ápice de poder, dignidad o fuerza", subraya John Gray.

Comprender las necesidades del otro

abrazo

La clave reside en comprender las necesidades del otro, lo que evita muchas frustraciones. Porque, con frecuencia, la mujer se siente incomprendida y el hombre, inútil. "El hombre debe entender que hay que acompañar a la mujer en su proceso, en la aceptación de sus emociones, sin aportar soluciones", precisa Paul Dewandre. "Y la mujer debe aceptar el silencio del hombre y no perseguirlo hasta su cueva para intentar arreglar las cosas. Cuanto más insista una mujer en hacerle hablar, más riesgo hay de que él se cierre".

Hay que dejar de ofrecer a la pareja el tipo de apoyo moral que a uno mismo le gustaría recibir en momentos de angustia.

No se trata de rechazo, desamor o indiferencia, sino de la necesidad de silencio para reencontrarse a sí misma. "Una mujer debe dejar de devanarse los sesos tratando de entender qué ha hecho para merecer tal indiferencia y admitir que eso no tiene nada que ver con ella", anima John Gray. "Esto es aún más difícil de admitir para una mujer, ya que una regla de oro venusina dicta que nunca se debe abandonar a una amiga en apuros". Pero John Gray recomienda "dejar de ofrecer a la pareja el tipo de apoyo moral que a una misma le gustaría recibir en momentos de angustia".

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