En una vida llena de notificaciones, pero con poco espacio para el silencio, decides apagar tu celular y desconectarte, o no ir a una reunión para dedicar un tiempo para ti y para Dios. A esos momentos se les conoce como JOMO, por sus siglas en inglés Joy of Missing Out, lo que se traduce como la alegría de perderse cosas.
El JOMO aparece tras la popularización del FOMO (Fear of Missing Out); es decir, el miedo de perderse de algo; y aunque en redes sociales se ha vuelto un tema popular -un tema que acumula más de 880 millones de visualizaciones- los especialistas recalcan la importancia de cambiar esa sensación de intranquilidad por "no ser parte" por una actitud de disfrutar de tu espacio sin culpa.
Cuando no estar se vuelve un alivio

El psicólogo y filósofo Sven Brinkmann, redactó en su libro La Alegría de Perderse Cosas: "No deberíamos tener miedo a perdernos nada, sino que tendríamos que disfrutar de la simplicidad y el enfoque que una buena vida humana nos brinda. Sin importar lo que hagamos, siempre nos perderemos algo, así que intentar hacerlo todo es una idea descabellada".
Con esto el autor pretende hacer conciencia de que estar ocupado todo el día, no siempre garantiza una alegría genuina. Además, hizo hincapié en que el FOMO está ligado al contenido que el algoritmo nos muestra en nuestras redes sociales, particularmente en TikTok: los nuevos estilos de vestir, los lugares más populares para salir, los viajes por realizar, los conciertos en los que hay que estar o las experiencias que hay que vivir.
El redescubrimiento del tiempo propio
Al llegar la noche del viernes te invitan a salir a un lugar que se volvió viral en redes sociales. Sin embargo, te sientes cansado después de una jornada laboral, por lo que te atreves a decir "no voy a ir". Después de eso, hay algo que cambia y esa pequeña decisión de quedarte en casa comienza a sentirlo como descanso y no como culpa.
Es justo en ese momento en el que eres consciente de que no se puede estar en todas partes y que, en ocasiones, está bien y es necesario hacer una pausa para disfrutar del slow living; es decir, de la vida en lenta.
Cambiando la dinámica con actividades más conscientes, que van desde leer un libro o ver esa serie que tanto esperabas ver, hasta darte un momento a solas con Dios, ya que para escucharle es necesario apagar el ruido externo. Dios habla en silencio, ese es su lenguaje preferido, pero para ello tenemos que experimentarlo y aprender a estar en calma.
El JOMO no es perderse algo, es recuperar algo

Elegir no estar en todo es entender que no es ausencia, sino más bien una elección. No es una desconexión del mundo ni aislamiento total, sino conexión son lo esencial que poco a poco se ha perdido.
No se trata de rechazar, sino de ordenar la propia vida, estableciendo prioridades, planteándonos lo que en ese momento de nuestra vida es necesario e importante priorizar. Porque quizá la vida no ocurre en todo lo que pasa… sino en aquello que elegimos no perdernos por estar en lo esencial.







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