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Mariam Ghanim, cantante caldea: “Aprendí música bajo las bombas”

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Cécile Séveirac - publicado el 03/04/26
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Desde Bagdad hasta París, pasando por Damasco, Mariam Ghanim ha superado la guerra, el exilio y los desafíos de la integración sin renunciar jamás a su sueño: cantar. A sus 33 años, esta artista iraquí cristiana caldea compagina su trabajo con su carrera musical. El retrato de una mujer que usa su voz para unir dos mundos

"Iré hasta el final de mis sueños…" Esta canción de Jean-Jacques Goldman sin duda resuena en muchos lectores. Para Mariam Ghanim, este sueño se ha mantenido intacto desde que era niña. "Convertirme en adulta no ha cambiado nada, sigo queriendo cantar", declaró la cantante de 33 años a Aleteia.

Canta, sí, pero no cualquier tipo de música. Originaria de Irak, Mariam canta principalmente música oriental iraquí, un estilo cercano a las tradiciones libanesas o sirias, pero distinto del repertorio del Magreb. Su pasión por la música y el canto surgió muy pronto, en medio de los bombardeos.

En 2003, cuando apenas tenía diez años, la guerra civil asolaba Irak. "Para ahogar el sonido de las bombas, mis padres me ponían música oriental a todo volumen con auriculares. Es un recuerdo muy vívido de aquella época", recuerda Mariam. Sus padres la iniciaron en la música desde muy pequeña. La niña tomó clases de piano en Bagdad desde muy temprana edad. "Era algo poco común en aquel entonces, sobre todo en nuestra cultura, que los padres animaran a sus hijos a interesarse por la música y el canto. Estoy muy agradecida".

En 2005, la familia abandonó Irak para refugiarse en Damasco, Siria. Mariam luchó por mantener una vida escolar normal, entre renovaciones de sus permisos de residencia. Tres años después, partió hacia Francia gracias a una iniciativa de Nicolas Sarkozy, entonces presidente de la República, para ofrecer asilo a 500 familias que sufrían persecución en Oriente Medio.

Alojada en un albergue parisino, la familia Ghennim intentó reconstruir sus vidas. "Tuvimos que hacer todo lo posible para integrarnos lo mejor posible en este país que nos acogió. Están los trámites, por supuesto, ¡pero también aprender francés! ¡El francés es difícil!", ríe la joven.

Como el albergue no podía alojarlos por más de dos años, la familia se instaló en Sarcelles, en la región de Val-d'Oise. "Mi padre aún no tenía carné de conducir ni coche. Yo estudiaba administración de empresas y ventas, pero quería ser dentista o abogada". A los 20 años, logró comprarse su propio apartamento en Île-de-France.

¿Y qué hay de la música en todo esto? "Nunca me ha abandonado. Siempre ha sido un legado y un refugio", confiesa Mariam. Ahora, siendo supervisora ​​en un espacio de coworking en Neuilly, no ha dejado de cantar y ofrece conciertos en Alemania, Bélgica, Londres, Estrasburgo y París. En las redes sociales, la joven comparte fragmentos de sus canciones con sus seguidores (45.000 en Instagram y 36.000 en TikTok).

Coro caldeo

El repertorio de Mariam va más allá de la música profana: hace unos años fundó un coro caldeo en su parroquia, Notre-Dame de Chaldée, en el distrito 18 de París. Pertenece a la Iglesia Católica Caldea, cuyos miembros se encuentran entre los primeros cristianos. Esta Iglesia Oriental, en comunión con Roma, conserva sus propias tradiciones, liturgia e idioma, especialmente el arameo, la lengua de Cristo.

«La idea era preservar esta herencia iraquí, pero también transmitirla y compartirla con quienes nos rodean. El cristianismo no es muy conocido en Irak», señala Mariam. «Cuando digo que soy de Irak, la gente enseguida asume que soy musulmana. El canto y la música son una hermosa manera de compartir nuestra cultura y nuestra fe», continúa la joven. Esta fe no es solo una herencia. «Mi fe cristiana me guía; hablo mucho de ella a diario», afirma Mariam, lamentando que en Francia «no se pueda hablar abiertamente de religión». «A menudo se ve con malos ojos y se recibe con recelo. En lugar de hablar de ello con naturalidad, siento que tengo que demostrar con mi forma de vida y mi actitud que soy cristiana».

Cantando en el escenario

Y aunque Mariam dice estar orgullosa del camino recorrido hasta ahora, no oculta su deseo de explorar otras vías. Su mirada está puesta en los escenarios de Oriente Medio, donde espera algún día actuar a mayor escala, aunque admite enfrentarse a un verdadero desafío: "Como mujer, es complicado: producir tu propia música, componerla, no está bien visto, está reservado para los hombres. Es un reto para mí. Soy mujer y soy cristiana. Pero quiero creer", confiesa.

Mientras espera poder dedicarse por completo a la música y dejar su trabajo, continúa cantando y publicando sus sencillos en YouTube, donde poco a poco va construyendo su red de contactos. Llena de una tenacidad inquebrantable, la clase de resiliencia que nace de una mujer que se niega a que las guerras, las fronteras o los prejuicios silencien su voz, Mariam quiere creer en su buena estrella. "Estoy donde debo estar. Pase lo que pase en el futuro, tengo fe en Dios".

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