Después de la Cuaresma, la Semana Santa es un momento intenso para los Papas y calendario litúrgico de la Iglesia católica. En esos días, el Papa preside celebraciones que millones de fieles siguen en todo el mundo desde Roma. Aunque cada pontífice ha aportado su estilo personal, las tradiciones vividas por Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y León XIV muestran una continuidad profunda: acompañar a Cristo en los días centrales de la fe cristiana.
Los últimos Papas han hecho desde el Vía Crucis en el Coliseo hasta el lavatorio de los pies, y mantienen gestos que recuerdan el corazón del cristianismo: la pasión, muerte y resurrección de Cristo









