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Entre el minimalismo y la acumulación de chucherías: ¿cómo darle alma a tu hogar?

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Aline Iaschine - publicado el 28/03/26
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Minimalismo depurado o acumulación de chucherías: las tendencias en decoración oscilan entre ambos extremos. Pero lo esencial sigue siendo crear un interior armonioso, lleno de vida y fiel a la propia personalidad

En el mundo del diseño, se enfrentan dos corrientes. Por un lado, el minimalismo depurado, que recuerda a las casas escandinavas o japonesas, donde la consigna es acumular lo menos posible. Por otro, un entorno maximalista repleto de objetos, colores y formas, donde cada centímetro cuadrado de estantería cuenta una historia. Estas dos tendencias tienen sus adeptos y responden a gustos diferentes. Sin embargo, un interior demasiado minimalista puede parecer a veces un poco frío, mientras que la acumulación exuberante de adornos puede crear un desorden visual que agobia y cansa.

Para Stéphanie Le Rouzic, decoradora de interiores, lo ideal sería lograr un equilibrio entre ambos extremos en el hogar: "Hay que encontrar el punto medio", explica a Aleteia. "Es mejor evitar dispersar los objetos por todas partes. Los adornos se van acumulando con el paso de los años y, a menudo, es precisamente esa acumulación progresiva la que crea esa sensación de desorden".

Encontrando el punto de equilibrio

Para encontrar un verdadero equilibrio, la decoradora recomienda más bien reunir los objetos en una estantería, una repisa de la chimenea o una pared, para crear en ese lugar una especie de galería o un pequeño museo personal. De este modo, algunos espacios de la casa estarán más recargados y otros más despejados, lo que permite un verdadero descanso visual, al tiempo que se realzan ciertos objetos.

En estos espacios seleccionados, cada objeto evoca recuerdos y se convierte en el reflejo de una parte de tu vida. El reto consiste en saber combinar armoniosamente objetos tan diversos. "Es fundamental componerlos como si fueran imágenes. Hay que dar un paso atrás, observar e intentar proyectarse", continúa Stéphanie Le Rouzic.

"Se necesita un hilo conductor, un nexo de unión". De hecho, los objetos deben formar una coherencia visual, dialogar entre sí, pero también con la estancia y con tu estilo personal. Del mismo modo, cuando se compra un pequeño objeto decorativo, por ejemplo, durante las vacaciones, es importante elegir objetos que combinen con el estilo de la casa.

Una casa que evoluciona contigo

Los interiores no son algo inmutable. Evolucionan contigo y cambian según tus gustos. "Cuando volvemos de vacaciones, miramos nuestra casa con nuevos ojos. Nos damos cuenta de lo que falta, de lo que nos ha cansado y de lo que habría que cambiar", recuerda.

Esta perspectiva permite ajustar el espacio vital e introducir cambios. "La casa debe evolucionar. No hay que decirse: 'He decorado y ya está'. Es un poco como nuestro estilo a la hora de vestir: no nos vestimos igual a los 20 años que a los 50".

Nuestro interior también evoluciona con el tiempo. Se transforma, se reinventa. En el fondo, una casa en la que nos sentimos bien y que tiene alma es, sencillamente, una casa que se parece a nosotros. Así que, tanto si te inclinas más por el minimalismo como por el maximalismo, lo importante es crear un interior vivo, organizado y personal, donde cada objeto tenga su lugar y donde nos sintamos realmente como en casa.

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