Hablar de san Basilio como figura destacada es recordar que, en la Iglesia católica romana, hay ocho figuras conocidas como los "Grandes Padres de la Iglesia". Sobresalen por su influencia en la Iglesia primitiva durante los primeros siglos tras la resurrección de Jesús.
Estos Padres de la Iglesia son: Ambrosio, Jerónimo, Agustín y Gregorio Magno en Occidente, y Basilio el Grande, Atanasio, Gregorio de Nacianceno y Juan Crisóstomo en Oriente.
Cada uno de estos santos tiene mucho que enseñarnos hoy en día, y al Papa Benedicto XVI le gustaba referirse a ellos a menudo durante sus audiencias generales de los miércoles.
Luminaria de la Iglesia
El Papa Benedicto XVI inició en 2007 un comentario sobre la vida de san Basilio, en el que dijo: "Recordemos hoy a uno de los grandes Padres de la Iglesia, san Basilio, descrito en los textos litúrgicos bizantinos como 'una luminaria de la Iglesia'".
San Basilio fue un importante obispo durante el siglo IV y es muy estimado tanto por la Iglesia occidental como por la oriental.
Un aspecto singular de la vida de san Basilio fue su enfoque del monacato, que el Papa Benedicto XVI explica así:
"Basilio creó un monacato muy especial: no estaba cerrado a la comunidad de la Iglesia local, sino que, por el contrario, estaba abierto a ella. Sus monjes pertenecían a la Iglesia particular; eran su núcleo vivificante y, yendo por delante de los demás fieles en el seguimiento de Cristo y no solo en la fe, mostraban un fuerte apego a él —amor por él— especialmente a través de actos caritativos. Estos monjes, que dirigían escuelas y hospitales, estaban al servicio de los pobres y demostraban así la integridad de la vida cristiana".
San Basilio y el servicio
San Basilio buscaba servir a la comunidad y ayudar a los más necesitados. Su tipo de monacato sentó las bases para miles de órdenes religiosas que combinarían las obras de caridad con una profunda vida de oración.
El Papa Benedicto XVI continúa expresando la preocupación que sentía por los más vulnerables de la sociedad:
"Como obispo y pastor de su vasta diócesis, Basilio se preocupaba constantemente por las difíciles condiciones materiales en las que vivían sus fieles; denunciaba con firmeza los males; hacía todo lo que podía en favor de los más pobres y marginados; también intervenía ante los gobernantes para aliviar los sufrimientos de la población, especialmente en tiempos de catástrofe; velaba por la libertad de la Iglesia, oponiéndose incluso a los poderosos para defender el derecho a profesar la verdadera fe".
San Basilio nos recuerda que el servicio a los pobres y marginados ha formado parte de la esencia de la Iglesia desde sus inicios. Lo que hacemos hoy es una continuación de lo que se ha venido haciendo durante miles de años.
Mientras discernimos qué hacer en nuestro mundo actual, es saludable y útil mirar atrás y contemplar el testimonio de los santos y cómo su dedicación a Cristo puede inspirarnos hoy.










