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Betania, construcción de templos con sentido comunitario

construcción de templos Santa-Martha-Zeg
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Monserrat Martinez - publicado el 26/03/26
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Un templo es más que un edificio. Un arquitecto conversa sobre el proceso de construcción en comunidades mexicanas

La construcción de un templo va más allá de levantar muros para delimitar su espacio, es la edificación de un lugar de descanso para el alma. Y actualmente, recibir apoyo profesional para ello es más accesible de lo que se piensa. 

Margarito Mijangos, arquitecto especialista en Arte Sacro y miembro de la Comisión de Arte Sacro en México, señala que la colaboración entre un arquitecto especializado, el pastor y los fieles, permite diseñar un proyecto desde el corazón de la comunidad y en sintonía con lo que la iglesia enseña. 

El párroco, en primer lugar, es quien conoce y transmite al arquitecto las necesidades espirituales de los fieles, su historia y religiosidad popular. Por ello los miembros de la comunidad deben conocerlo y dejarse conocer, de manera que él pueda obtener pleno conocimiento, y ellos, la confianza en sus decisiones. 

Los elementos clave

A la luz de la Sagrada Escritura, el arquitecto busca integrar esas singularidades al diseño. Finalmente, cómo sintetiza Mijangos, basándose en el Concilio Vaticano II - en su capítulo sobre El arte y los objetos sagrados - el templo debe contar con tres características: 

Ser Útil para la liturgia y las actividades pastorales, 

Sólido arquitectónicamente,  

Y bello, con el propósito de orientar a los hombres hacia Dios. 

Es posible pensar, que esta última condiciona el diseño a un estilo tradicional. Sin embargo, Dios le ha dado al hombre el ingenio y la creatividad, por lo que las nuevas tecnologías, estilos y materiales son bienvenidos. 

“En Oaxaca me pasa mucho que me dicen ‘Haznos un templo como debería de ser, con las cúpulas, campanarios y bóvedas’. Les digo, así se construyó en una época, ahora estamos en otra época artística y arquitectónica” añade. 

Pues como él mismo Concilio señala, la Iglesia “aceptó las formas de cada tiempo”. 

Y el fin último, explica, es que la asamblea participe en la liturgia de manera plena, consciente, activa y fructífera. 

Betania para una comunidad Oaxaqueña en México

construcción de templos Santa-Martha-Zegache

Para ejemplificar lo anterior, Mijangos comparte el proyecto del barrio de Santa Marta en Oaxaca, México, cuya construcción comenzó el pasado mes de diciembre de 2025. Para entender su significado, es necesario hacer un breve repaso por su historia. 

Desde la época prehispánica, los primeros pueblos hermanos en habitar esta región de los antiguos Valles de Oaxaca fueron los Zapotecos y Mixtecos. Los primeros se denominaban a sí mismos como “Be'ena'a”, que significa el “Pueblo Verdadero”, mientras que los segundos migraron de lo que hoy son los estados de Guerrero y Puebla. 

En el siglo VIII, los Mixtecos tuvieron mayor preponderancia en el Valle, aunque esto duró muy poco. A través de varios episodios históricos prevaleció la convivencia entre ambos, con sus luces y sombras. 

Actualmente, parte de esa región es el pueblo de Santa Ana Zegache, el cual cuenta con uno de los templos más emblemáticos de todo el estado. Parte de los descendientes mixtecos fundaron el Barrio de Santa Marta, y hasta hace poco, debían recorrer una larga distancia hasta el templo de Santa Ana para recibir los sacramentos. 

“Los llamaban cara sucia (a los habitantes de Santa Marta). Y yo dije bueno Santa Marta, ella vivía en Betania, el lugar a dónde iba nuestro Señor Jesucristo a descansar, allí tenía su vida familiar. Vamos a ofrecer una Betania, un lugar de recogimiento” comparte Mijangos

“Si les hacen el feo en el templo de Santa Ana, ellos van a tener su lugar. Somos la misma Iglesia, Dios verá cómo lograr la unificación de esas dos comunidades, pero por lo pronto tienen su pequeña casita” 

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