La “jerarquía” en la Iglesia Católica es “una institución divina” y su misión es el “servicio”, afirmó León XIV durante la audiencia general que presidió en la Plaza de San Pedro el 25 de marzo de 2026. Como cada miércoles desde el comienzo del año, el Papa continuó sus catequesis sobre el Concilio Vaticano II, centrándose nuevamente en la constitución dogmática Lumen gentium.
Esta mañana, el Papa reflexionó sobre la "estructura jerárquica de la Iglesia Católica". Explicó que esta estructura se fundamenta "en los apóstoles", quienes son "testigos acreditados de la resurrección de Jesús [...] y enviados por el mismo Señor en una misión al mundo".
Citando al Concilio, León XIV enfatizó que esta estructura jerárquica católica "no es una construcción humana, funcional a la organización interna de la Iglesia". Por el contrario, declaró, es "una institución divina destinada a perpetuar la misión encomendada por Cristo a los apóstoles hasta el fin de los tiempos".
La jerarquía no es "algo posterior al pueblo de Dios", sino que forma parte integrante de él, continuó el Papa. Para el pontífice peruano-estadounidense, el adjetivo "jerárquico" designa "el origen sagrado del ministerio apostólico en la acción de Jesús".
Un "servicio genuino"
Haciéndose eco de las palabras del Concilio, León XIV mencionó los tres grados de este ministerio jerárquico establecido en el sacramento del Orden Sagrado: el episcopado (obispos), el presbiterado (sacerdotes) y, finalmente, el diaconado (diáconos). Defendió la sucesión apostólica, mediante la cual los apóstoles transmiten su ministerio a hombres que, hasta el regreso de Cristo, continúan santificando, guiando e instruyendo a la Iglesia.
Esta dimensión jerárquica está "al servicio de la unidad, la misión y la santificación" de todos los católicos, advirtió. Si estos hombres —mujeres que no tienen acceso al sacramento del Orden Sagrado en la Iglesia Católica— son "investidos de sacra potestas —poder sagrado—", esto constituye un "verdadero servicio", insistió.
En conclusión, León XIV deseaba para la Iglesia "ministros fervientes en la caridad evangélica, dedicados al bien de todos los bautizados y misioneros valientes en todo el mundo".









