Al abandonar Castel Gandolfo el 24 de marzo de 2026, León XIV volvió a instar a un alto el fuego —sin nombrar directamente a ningún país— mientras continuaban los bombardeos en Oriente Medio y Ucrania. Rompiendo con la discreción que había mantenido en las últimas semanas tras su día libre, hizo un llamamiento a los líderes mundiales para que encontraran una solución.
"Quiero reiterar mi llamado a un alto el fuego", declaró espontáneamente el pontífice peruano-estadounidense ante las cámaras de televisión que lo esperaban, como cada martes, frente a su residencia en Castel Gandolfo, al sureste de Roma. El Papa reiteró su invitación a "trabajar por la paz, no con armas, sino con diálogo, buscando verdaderamente una solución para todos".
"Ahora el odio aumenta, la violencia se intensifica, más de un millón de personas están desplazadas y hay muchísimos muertos", declaró León XIV.
Además de exhortar a la oración, el jefe de la Iglesia Católica instó a "todas las autoridades a trabajar verdaderamente mediante el diálogo para resolver los problemas".
Durante el Ángelus del pasado domingo 22 de marzo, el Papa confesó que seguía "con consternación la situación en Oriente Medio, así como en otras regiones del mundo asoladas por la guerra y la violencia". "La muerte y el sufrimiento" causados por estos conflictos constituyen "un escándalo para toda la humanidad y un clamor a Dios", afirmó.
"¡Alto el fuego y reabran los canales de diálogo!", exclamó el Papa una semana antes durante la oración dominical del 15 de marzo.










