separateurCreated with Sketch.

Para una Semana Santa en tiempos de guerra: san Óscar Romero

ARCHBISHOP OSCAR ROMERO
whatsappfacebooktwitter-xemailnative
Kathleen Hattrup - publicado el 23/03/26
whatsappfacebooktwitter-xemailnative
Acabemos en nuestro interior con aquello que impide que nazca la nueva persona, aquella que puede construir una civilización del amor

Aunque la Cuaresma es un tiempo para buscar la austeridad y el sacrificio, esto no se debe a que la abnegación sea un fin en sí misma. Por el contrario, esta abnegación es un camino para crecer en libertad: como dice el Catecismo, la abnegación, el buen juicio y el dominio de uno mismo son "las condiciones previas de toda verdadera libertad".

También es porque el sufrimiento forma parte de la vida humana y, sin embargo, Dios lo ha convertido en fuente de gracia. ¡Imaginen qué victoria sobre el mal! El sufrimiento entró en el mundo solo por la astucia del diablo, y ahora Dios le devuelve la astucia, tomando su herramienta y usándola contra él.

San Óscar Romero, cuya festividad se celebra el 24 de marzo, era realista respecto al sufrimiento:

"El sufrimiento siempre existirá. Es una herencia del primer pecado y una consecuencia de los demás pecados que Dios permite, incluso después de la redención. Pero la redención los convierte en poder de salvación cuando el sufrimiento se vive en unión de fe, esperanza y amor con el sufrimiento divino y la cruz del Redentor. El sufrimiento es la sombra de la mano de Dios, que bendice y perdona; y el sufrimiento une a las personas en solidaridad y las acerca a Dios".

Un consejo para Semana Santa

El santo mártir, que vivió en medio del gran sufrimiento de la pobreza y la corrupción, tiene para nosotros en esta Semana Santa una palabra que resuena de manera especial. Es un consejo para una Semana Santa que se vivirá en guerra:

"La Semana Santa es una llamada a seguir las austeridades de Cristo,
la única violencia legítima,
la violencia que él ejerce sobre sí mismo
y que nos invita a ejercer sobre nosotros mismos:
«El que quiera seguirme, niéguese a sí mismo»,
sea violento consigo mismo,
reprima en su interior los arrebatos de orgullo,
mate en su corazón los arrebatos de codicia,
de avaricia, de vanidad, de arrogancia.
Que los maten en sus corazones.
Esto es lo que hay que matar,
esta es la violencia que hay que ejercer,
para que de ella surja una persona nueva,
la única que puede construir
una nueva civilización:
una civilización de amor".

San Óscar Romero, ruega por nosotros. Ruega por la paz.

¿Te ha gustado leer este artículo? ¿Deseas leer más?

Recibe Aleteia cada día.