Tras la oración mariana en la plaza de San Pedro, el Papa León XIV confesó seguir "con consternación la situación en Oriente Medio, así como en otras regiones del mundo desgarradas por la guerra y la violencia", sin nombrar, sin embargo, ningún país en concreto. "No podemos permanecer en silencio ante el sufrimiento de tantas personas, víctimas inocentes de estos conflictos", afirmó, antes de advertir: "Lo que les hiere, hiere a toda la humanidad".
Para León XIV, "la muerte y el dolor" provocados por los conflictos constituyen "un escándalo para toda la familia humana y un grito dirigido a Dios". El jefe de la Iglesia católica hizo entonces un llamamiento a los fieles para que recen "para que cesen las hostilidades y se abran por fin caminos de paz basados en el diálogo sincero y el respeto a la dignidad de cada persona humana".
En este contexto de tensiones, el Papa celebró este domingo, de la 31.ª Maratón de Roma, que consideró "un signo de esperanza". "Que el deporte trace caminos de paz, de inclusión social y de espiritualidad", deseó el Papa, él mismo aficionado al tenis.
Unos 36 000 maratonistas de 166 países se inscribieron en este recorrido entre los monumentos de la Ciudad Eterna. Entre ellos, el cardenal franco-argelino Jean-Paul Vesco había acudido desde su arzobispado de Argel con una pequeña delegación.










