Cuando pensamos en grandes Padres de la Iglesia, solemos imaginarlos solemnes y distantes. Sin embargo, san Agustín rompía ese esquema: en sus predicaciones, no solo enseñaba profundas verdades, también sabía hacer sonreír a su audiencia. Su estilo cercano y hasta bromista revela una dimensión poco conocida de su santidad.
Lejos de ser un predicador rígido en sus sermones, san Agustín de Hipona era bromista y tenía cercanía para tocar el corazón de sus fieles










