Las imágenes y esculturas de nuestras parroquias no son meros objetos decorativos, sino medios de evangelización. Cuidarlas y conservarlas en buen estado es mantener vivo el testimonio de la comunidad, y de manera especial, si son reconocidas cómo bienes culturales históricos.
Aquí resumimos algunas recomendaciones que puedes implementar con tu comunidad basadas en los programas de preservación de la Comisión Nacional de Arte Sacro en México.
1No uses trapos húmedos
Cuando limpies una imagen, ya sea una escultura o un cuadro, hazlo primero con una brocha de pelo suave, un plumero, o con una franela seca. Si alguna mancha o imperfección prevalece, acude a un restaurador para evitar agravar el daño.
Evita lijas o aceites, si son piezas históricas, tampoco utilices productos comerciales o químicos, ya que pueden provocar daños a largo plazo.
2Pon las veladoras y flores alejadas de las imágenes
Procura poner las veladoras en una charola de metal para evitar que se caigan y flores con poca agua, para que la imagen no absorba la humedad, ambas a una distancia considerada de la imagen, de manera que si ocurre un accidente pueda evitarse un daño directo.
3Respeta el mensaje evangélico de la imagen

La piedad popular, como menciona Juan Pablo II en la Carta Apostólica Vicesimus Quintus Annus, es rica en valores pero tiene la “necesidad de ser continuamente evangelizada para que llegue a ser un acto cada vez más auténtico y maduro”.
La confección de adornos o vestiduras para las imágenes de santos debe hacerse en el pleno conocimiento del mensaje evangélico que busca transmitir la imagen original.
Por ejemplo, las esculturas de mártires pintadas de “piel” con llagas o heridas, buscan transmitir el martirio del santo, así como las llagas de cristo crucificado su pasión y dolor. Ocultarlo con prendas puede debilitar la fuerza original del mensaje.
O por otro lado, si una imagen está construida con articulaciones, es decir, que las extremidades se pueden mover, significa que se puede vestir. De lo contrario, forzar la pieza llevará a su ruptura o deterioramiento.
Estas observaciones no significan renunciar a los gestos de piedad, sino a discernirlo a la luz de la fe y en sintonía con la liturgia.
4Registra las piezas
Es conveniente que, con tu comunidad, hagas un inventario de todos los bienes de tu parroquia. Existen muchos casos de robo en que, gracias a este inventario, las piezas han sido encontradas y devueltas. Para ello, debes describir detalladamente las características
¿Qué información incluir en este inventario?
Nombre de la parroquia o capilla, así como a la diócesis que pertenece.
Localización
Nombre de la persona que lo registró
Fecha en que se registró.
Sobre el objeto:
Título o nombre del inmueble.
Nombre del autor (en caso de conocerlo)
Tipo de objeto (escultura, pintura, mobiliario, etc.)
Técnica y materiales de los que está compuesto el objeto, y periodo o época del que data.
Medidas en centímetros (alto, ancho, fondo, diámetro)
Fotografías
Características especiales (Ejemplo: tiene una mancha roja de 2 cm en la parte trasera)
Si necesitas ayuda para casos especiales, como piezas con grandes deterioros, existen instituciones de apoyo para tu comunidad. En México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia ofrece asesorías sin costo a las comunidades con piezas de valor histórico, y la Comisión Nacional de Arte Sacro formación para la preservación de bienes eclesiásticos.
En España las Delegaciones Episcopales del Patrimonio Cultural en coordinación con el Instituto del Patrimonio Cultural de España ofrecen asesorías para la prevención y restauración. Así mismo, cada país cuenta con programas de fines parecidos, o bien con especialistas en arte sacro a quienes puedes acudir. Recuerda, conocer es conservar.



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