En un mundo que constantemente empuja a la comparación y a la insatisfacción, enseñar y ayudar a un niño a amar su cuerpo se vuelve un acto profundamente contracultural. Pero hay una verdad incómoda y liberadora al mismo tiempo: difícilmente podremos enseñarles a aceptarse si nosotros seguimos luchando contra nuestro propio reflejo. Educar en el amor propio comienza, inevitablemente, por casa… y por uno mismo.
Cuando un hijo se ve a través de la mirada de sus padres

Los niños aprenden a verse a través de los ojos de los padres; ellos se perciben de acuerdo a lo que aprenden al escuchar a sus padres. De ahí la importancia de que los padres cuiden sus palabras al verse al espejo o al momento de compartir ciertos comentarios, mismos que deben tener coherencia.
Según la teoría del aprendizaje social de Albert Bandura, los niños imitan conductas observadas en figuras significativas. Por lo tanto, los padres deben tener cuidado en cómo se hablan a sí mismos y delante de sus hijos, especialmente en la edad de 5 a 6 años, según estudios.
Cómo enseñar a tu hijo a amar su cuerpo
A continuación te presentamos algunas claves que te ayudarán como padre de familia a trabajar en el amor propio de cada uno de tus hijos.
1Hablar bien del propio cuerpo
Al verte al espejo, evita comentarios despectivos sobre tu aspecto. Esta práctica ayudará a tener una aceptación real del físico y no de las redes sociales o de los altos estándares que vemos y que parecen casi inalcanzables. De la misma manera, puedes aplicar un ejercicio a tus hijos en donde se vean al espejo y reconozcan todo lo valioso que son sus cuerpos. De este modo, podrán expresar sus cualidades o lo que más les gusta de ellos mismos.
2De apariencia a funcionalidad
Es más fácil ver los defectos, incluso de uno mismo, que ver las cualidades; por lo tanto, como padres es importante que al hablar con los hijos procuremos no decirles únicamente expresiones que se refieran a lo físico, sino también a sus capacidades, por ejemplo: "qué fuerte eres", "qué rápido corres", "qué bien bailas".
También puedes mencionar su cuerpo en términos de capacidades: "tus piernas te ayudan a jugar", "tus brazos pueden abrazar muy fuerte". Este cambio ayuda a que el niño entienda que su valor no está en cómo se ve, sino en lo que es y lo que puede hacer.
3Cuidar del lenguaje en casa

La manera en que los esposos se hablan entre sí y la manera en la que les hablan a sus hijos tiene un gran impacto en la manera en la que los hijos comenzarán a hablarse entre ellos y a sí mismos.
Por lo tanto, es recomendable evitar hablar mal de otros o criticar algún rasgo físico. Si queremos que los hijos se hablen con respeto y amor, es necesario que vean a los demás de la misma manera, sin juicios ni comparaciones.
4Promover hábitos saludables sin obsesionarse
Los niños necesitan aprender a cuidar de su cuerpo, pero desde un lugar sano, no desde la culpa o el castigo. Puedes promover una alimentación sana en la que esté incluida toda la familia, así como ejercicios que favorezcan la creatividad y salud de cada niño.
Evita frases como: "tú no puedes comer esto porque vas a engordar" o "no comas eso, es malo". Si bien, es saludable e importante que estén en alguna actividad deportiva y lleven una adecuada alimentación, es muy necesario cuidar la manera en que lo decimos. Opta por decir: "vamos a comer esto porque nos nutre", o "vamos a caminar al parque porque nos hace sentir bien y nos dará energía".
Infancia en plenitud
Recuerda que la manera en la que dices las cosas a tus hijos tiene un gran impacto. Si el cuidado del cuerpo se vive con estrés, el niño lo asociará con exigencia; si se vive con equilibrio, lo verá como amor propio en acción.











