Se acerca el 19 de marzo y, con él, la figura de san José, que no pronunció ni una sola palabra en los Evangelios. En un mundo que nos exige "gritar" nuestros logros en redes sociales y ser protagonistas de todo, este santo nos ofrece un refugio espiritual distinto: la belleza de la presencia discreta y la fuerza de quien confía más en los planes de Dios que en sus propios miedos.
"Cómo transformar el cansancio y la rutina en un refugio sagrado de la mano del santo custodio de Nazaret"










